
El fracaso tiene un lugar muy diferente en la cultura latina que en la anglosajona. En nuestros países latinos conlleva un estigma social y legal peor aún que las consecuencias del fracaso mismo.
Desde el punto de vista de la valoración social, en el mundo sajón importa más la naturaleza de tus intenciones y la intensidad de tu esfuerzo que el resultado mismo de tus actos. Allí se condena al malintencionado o al que no pone suficiente empeño, pero nadie opina que fracasar sea malo en sí mismo.
Yendo un paso más allá, en la búsqueda de capital de un emprendedor haber tenido un fracaso previo puede ser visto como muy positivo. Las condiciones para ello son: que no haya habido mala intención, se haya “dejado todo en la cancha” y se haya aprendido del proceso. Ejemplos de esta visión pueden encontrarse en medios como Business Week y Fast Company, en discursos de graduación de universidades o en numerosos blogs.
Así, mientras en un lugar fracasar es algo terrible y en el otro algo positivo, un estudio realizado recientemente muestra que no es una cosa ni la otra. → leer más
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Un tiempo atrás le ofrecí a los tres “discutidores” que más comentarios habían hecho en los primeros seis meses de Riesgo y Recompensa que escribieran un post como “columnistas invitados”. Acá va el primero de ellos, escrito por Joaquín Trelleira. Que lo disfruten!
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Al igual que a Santiago, me gusta mucho mucho el debate (por más que en mi blog no debata nadie). Las personas mas competitivas, o que siempre quieren ganar, lo terminan tomando casi como deporte el discutir o debatir. Igualmente no sé bien por qué, siempre que aparece el genero opuesto (la mujer, no me presente, mi nombre es Joaquín y no me opere todavía), pierdo y a veces cuando estoy por ganar termino tirando la pelota afuera (medio apropósito) para poder dormir en los alrededores de mi casa aunque sea.
Así que les voy a dar la clave para ganar siempre, pero siempre en una discusión, miren que no falla, eh.
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Muchas veces, cuando cuento la historia de Officenet, hago el chiste de que nosotros lanzamos Officenet en Brasil por error. Después siempre aclaro que no es que la decisión haya sido equivocada. Muy por el contrario, fue de las mejores decisiones que tomamos en nuestra historia como empresa. El “error” fue que si yo hubiera sabido realmente lo que es Brasil, no me hubiera animado ni a intentarlo.
Yo creía que Brasil era un país más o menos como el mío. Un poco más grande nomás. Y que la barrera más grande era el idioma. No saben lo equivocado que estaba. Brasil es un país de unas dimensiones colosales. Yo crecí toda mi vida en una ciudad grande como Buenos Aires, y varias veces me encontré a mí mismo mirando Sao Paulo con los mismos ojos pueblerinos con los que me imagino que alguien que se crió en el campo ve la Avenida Corrientes por primera vez. Es un país que aprendí a admirar enormemente.
Si por alguna razón tuvieras que lanzar un negocio en Nueva Zelanda, seguramente encararías la experiencia con la mente bien abierta. No tendrías idea de cómo son culturalmente los neocelandeses a la hora de hacer negocios o interactuar con los demás y encararías la experiencia sin preconceptos. El problema con Brasil es que los argentinos creemos que sabemos lo que es Brasil. Y la gran mayoría no tenemos la menor idea. Al menos yo no la tenía hasta que me encontré a mí mismo penando para tratar de construir una empresa exitosa allá. → leer más
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Cuando yo era chico y me preguntaban qué quería ser cuando sea grande yo no decía “emprendedor”. Tampoco los clásicos “bombero” o “policía”. No. Yo quería ser inventor.
Así fue como entre otras bestialidades, en un momento destrocé una radio buenísima que tenían mis padres en un intento por convertirla en un televisor color, cosa que obviamente no existía en la Argentina en esa época y siguió sin existir por unos años pese a mi intento.
Después la vida me fue llevando para otros lares pero mi ilusión por ser inventor sigue latente.
Un tiempo atrás escribí sobre la falta de modelos a imitar que tenemos los Argentinos. Ahora quiero compartir con ustedes la historia de alguien que vivió una vida relativamente normal hasta tener mi edad actual y le dio un giro realmente excepcional a partir de ahí. Y todo motivado por vivir una situación sumamente desgraciada. El post es un poco más largo de lo habitual pero vale la pena.
Sin duda cuando sea “grande” a mí me gustaría ser como él. → leer más
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Hoy, mientras estaba dando mi charla en Mundobloggers, recibí un mail de Martina Rúa con un link a un post de Eblog, el blog de Lalo Zanoni. Allí él comparte en primicia la lista que la revista TDI de marzo hizo de los 50 mejores blogs de Argentina, según el criterio de “30 referentes de distintas disciplinas”.
Más allá de que sé que seguro hay mucho más de 50 blogs mejores que el mío, me dio un gran orgullo estar en esa lista con tanta gente a la que respeto y admiro. → leer más
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Mañana empiezo dieta. O mejor dicho, hace cuatro meses que mañana la empiezo.
Hay una ENORME diferencia entre empezar hoy y empezar mañana. Esa es una realidad que todos experimentamos en nuestra vida diaria con cosas como la dieta, pero también en otros planos de la vida. Y es un tema crucial para un emprendedor.
Las “pequeñas postergaciones” adoptan varias formas: → leer más
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¿Alguna vez vieron a un personaje de una película de cine ir al baño? Pareciera que a juzgar por lo que el cine muestra, todos los personajes son constreñidos.
Mostrar personajes que nunca van al baño puede tal vez explicarse por un tema de buen gusto o de que mostrar eso no agrega interés a la trama (bañarse sí se bañan bastante seguido porque mostrar chicas desnudas parece que sí agrega!). Pero es mucho más difícil entender por qué en el cine o la TV los personajes casi nunca chequean mail. Para el cine, chequear mail es tan tabú como hacer caca. → leer más
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La semana pasada estuve de viaje por Estados Unidos. Dediqué un par de días a visitar Staples y también fui parte de un panel al que me invitaron en la Conferencia Latinoamericana de HBS.
En este post quiero compartir con ustedes mis “notas sueltas” de ese viaje, como siempre un poco en serio y un poco no. Cierro con algunos de los mejores chistes que leí acerca de la crisis financiera.
Acá van: → leer más
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Las reacciones a mis rankings se dividen en cuatro:
- Los que dicen “Puaj! Cuánta música comercial! La mejor música es la que escucho yo y no conoce nadie”.
- Los que dicen “Wow! No puedo creer que escuches tal o cual banda que a mí me gusta”.
- Los que dicen “Me parece que te falta tal banda o tal canción”.
- “Odio la música y preferiría que te dedicaras a escribir sobre recetas de cocina antes que tener que leer esto”.
Con los primeros, los que creen que buena música es sinónimo de esnobismo, voy a polemizar ahora.
A los snobs se los voy a decir con cariño… Chicos, yo también viví esa época de andar atrás de ese disco pirata de esa banda que no conoce nadie, convencido de que cuanto más desconocida fuera la banda, más “pistola” era yo. En los ’80 (los años de mi “tierna” adolescencia) era “Echo and the Bunnymen”, Siouxsie, Jesus and Mary Chain o hasta Talking Heads, en contra de los “comerciales” New Order, Soft Cell o Erasure. Los años me han hecho más sabio. → leer más
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En el post anterior hablé sobre la estrategia muy común de empezar una negociación adoptando una posición extremadamente dura. En este quiero contarles una historia que muestra como, en ciertos contextos, la estrategia totalmente opuesta puede ser también muy efectiva. → leer más
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