El incomprensible encanto de ser argentino
Cualquiera que venga leyendo este blog desde hace un tiempo sabe que yo soy extremadamente crítico de la Argentina. He despotricado, entre otras cosas, sobre el egoísmo de sus clases dirigenciales, el oportunismo miope de nuestras políticas públicas, el premio sistemático a los que quiebran las normas, la falta de integridad de la clase política y la tolerancia de los argentinos con la corrupción.
Me doy cuenta de que nunca, en este año y medio, escribí nada bueno sobre la Argentina… y no es casualidad. Mis sentimientos hacia el país están dominados por el desencanto y la bronca. Sin embargo, y por razones que no alcanzo a comprender, ser argentino tiene un incomprensible encanto que espero este post nos ayude a tratar de entender.
Hace algunos días, Martín Varsavsky publicó un post llamado “Por qué no voy a Buenos Aires”, donde describe todas las desgracias que le sucedieron a él a nivel personal en el tiempo que vivió acá y cómo eso contrasta con la vida mucho más lógica que pudo construir en USA y en España. Las reacciones, a favor y en contra, fueron encarnizadas. Muchos lo insultaron por criticar a la Argentina de esa manera o le reprocharon haberse ido. Otros le agradecieron que desde afuera nos pusiera un espejo enfrente donde mirarnos y reconocernos en nuestro fracaso colectivo. Y él tuvo que salir a aclarar el por qué de su mensaje.
Sin embargo, Martín Varsavsky es una excepción. Son muy, muy pocos los argentinos que se van del país y sienten que están mejor en otro lado. Es más, de mi círculo más cercano de amigos TODOS (sí, TODOS) se fueron del país en algún moemento de sus vidas. Todos menos dos ya han regresado y los dos que quedan afuera tienen planes concretos de retornar en los próximos años. ¿No es incomprensible?
Yo nunca me fui del país. No por una cuestión ideológica ni porque me parezca mal que otros se vayan. Simplemente mi vida se dio de otra manera. Pero claramente creo que el costo de emigrar es enorme al desarraigarse. Si ya lo hiciste y pagaste ese costo, yo creería que no tiene sentido volver. Pero la evidencia está abrumadoramente en mi contra.
Parece que la Argentina tiene un secreto encanto. Uno que se nos escapa a los que estamos acá, pero tira con una fuerza tremenda cuando estás lejos. De hecho, yo creo que el post de Martín es su manera de resistirse a esa fuerza: como quien necesita inventar razones para estar muy enojado para poder separarse de una novia a la que en realidad ama, Martín necesita pelearse con la Argentina para que “el incomprensible encanto” no lo traiga de vuelta de una oreja.
Yo no sé qué es y espero que juntos en este post conjeturemos de qué se trata. Me interesa especialmente la visión de los Argentinos que están afuera, la de los que estuvieron lejos y volvieron, las de los que están acá y fantasean con irse. También sería interesante que los extranjeros que lean nos cuenten si con sus países pasa lo mismo y simplemente es la “fuerza del lugar de uno” o es hay algo específicamente argentino en todo esto.


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Me fui a vivir a Barcelona hace casi dos años. Desde hace un mes vivo en Dublín, Irlanda. Volví a Buenos Aires en diciembre último, para las fiestas. No extraño mucho el vivir allá. Cuando no estoy bien acá fantaseo con que mi vida allá era mejor de lo que en realidad era. La nostalgia tiene esa trampa.
Siento a Buenos Aires como una ciudad rápida, exigente.
Es raro, no tengo ganas de volver todavía, pero intuyo que lo terminaré haciendo. Pero primero quiero agotar las ganas de vivir afuera escapando.
Santi: no te puedo creer como me perdí este post!! Alucinante el tema y todos los comentarios. Anoché mi hijo de 3 años me desveló -la verdad le agradezco!!- y me prendí a la lectura.
Con Caro, en el post de Disney, publiqué un par de ideas acerca de esto. Me hace acordar al libro de Marcos Aguinis “El Atroz encanto de ser argentino” -imagino que de ahí vendrá el título-. La patagonia rebelde también me viene a la mente. Argentina: el pàís trampa. El que siempre parece que puede, pero no es. Estamos para grandes cosas o grandes desastres. O tenemos un desastre en el 2001, que luego es enseñanza y previsión de lo que ocurre a partir de 2008.
Habiendo vivido en el exterior, en Hawaii, Madrid y Nueva York, siempre quise irme y siempre volví. Tengo 37 años. Me fuí a los 22, 26 y 30 años. Soltero y con familia. Siempre regresé. Empecé a irme en el secundario, porque no veía posibilidades acá -1998, estaba en 3er año del Carlos Pellegrini-. No sabía nada de lo que era emprender. Pensaba en hacer la Universidad, entrar -en el mejor de los casos- a una empresa tipo KPMG o Arthur Andersen y ser cadete. No me cerraba ni ahí. Quería estudiar afuera y ver que posibilidades había. En 6to año, conseguí una beca por futbol en Hawaii y me fuí. Creo que ya lo puse en algun post, ahi vi que las oportunidades están en todos lados, solo hay que saber verlas y encararlas. Volví. Hice un par de start-ups con internet desde 1994, y en 1996 me fuí a España de vacaciones y me ofrecieron hacer un start-up -ISP-. Me quedé. Vi de cerca el tema del racismo que hay allí -todo bien si vas de vacaciones, todo mal si vas a laburar y peor si es un puesto “intelectual” y no vas a limpiar una casa de un español-. En 1997, no me la banqué más y regresé. Armé otro start-up de música -prenapster- y en 2001 me fuí a New York, en plena crisis acá. Entendible. Era una oportunidad y acá, después del desplome de la burbuja, estaba todo ya sabemos como. Aprendí mucho, conocí la cultura norte-americana de primera mano y me dije: el día que me hijo empiece la primaria, no quiero que lo que pregonan en la escuela aca, se lo metan a mi hijo. Para mi es terrible, pero cada uno puede sacar sus conclusiones. Está lo del orden, el respeto de la ley, pero hay cosas subyacentes super-jodidas que son peores. Prefiero aca enseñarle yo lo que es el respeto y ahorrarme lo otro. Así que volví en el 2006, para armar un nuevo start-up y volcar todo lo que aprendí, pregonando un tipo de empresa o funcionamiento de empresa como debe ser: el beneficio del trabajo debe ser derramado en todos los actores que la hacen posible: Clientes, empleados, accionistas, proveedores, sociedad, estado. No me interesa solo el bottom-line como la escuela norteamericana, los chicago boys y toda ese management de los 90. No va. A esto llegamos. Podemos hacer algo diferente. Nada de RSE. El medio ambiente, la pobreza y la ganancia deben estar abrazados como uno. No va uno sin el otro. No existe, no hay otra opción. Perdón si me fui de tema, pero creo que el tema lo amerita, porque podemos empezar a vislumbrar eso como argentinos para ir cambiando nuestra realidad. Esa puede ser nuestra ventaja competitiva.
Sds,
Ale
Ale, estoy muy de acuerdo en todo lo que posteaste y me pregunto, como otros dicen que en España no hay racismo?? o viven engañados para que lo les duela o no viven en España… no lo sé.. De todas formas, muy bueno tu comentario!
Fede: Gracias Fede! Lo mismo con tus comentarios, coincido bastante en tu forma de pensar. Creo que hay muchos en este país que pensamos y queremos lo mismo. Y creo que eso falta justamente desde hace muchos años -alguien escribió por ahí, desde la época de Onganía. Casi creo que desde la generación del 80, más allá de si uno está de acuerdo o no con su proyecto, pero tenían uno-. Creo que nos falta un proyecto conjunto de país, que somos, que queremos, a donde queremos ir. No por el gobierno solamente, sino como sociedad, como cúmulo de almas que nos juntamos como país para hacer algo. Si no, para que formamos un país? Disgreguemoslo. no tiene sentido; o hagamos un proyecto en conjunto…
Con respecto a lo de España. lo decía en general, si podemos generalizar. Pero me pasó de ir al super varias veces, y ante cualquier situación boluda, escuchar al español “de a pie” escuchar decir “Sudaca de m… regresa a tu país”, o cosas así. Tuve grandes amigos españoles que nada que ver, lo que digo, es algo que se da a nivel medio en general. Ojo, nosotros somos iguales con los bolivianos, paraguayos, peruanos. Quizás es algo de las urbes, del ser humano en general. En Estados Unidos se cuidan, porque la ley, como dijeron, es bastante implacable. Pero que lo piensan, oh God, es así, no te quepa la menor duda. Tienen miedo de la ley, that´s all. No son mejores ni peores que nosotros.
Pero la verdad, he visto esa ventaja competitiva, que no la aprendes en la Universidad. La aprendes en la lleca, en el día a día, en un corralito, en un Erman Gonzalez, Rodrigazo, Martinez de Hoz y puedo armar una lista interminable de gente que nos hizo ser titiriteros, malabaristas, equilibristas, todo a la misma vez. Será por eso que todos nos sentimos Ministros de Economía, Directores Tecnicos de Futbol, Presidentes… razones, mi querido amigo Fede, no nos faltan… La historia nos da la derecha…Y el mundo, si entramos, nos avala… Falta abrir los ojos y encontrar nuestro nicho…
Alguien dijo que si ponemos a cualquier argentino en el lugar de cualquier político; haría lo mismo o peor -inclusive Maradona-. Estoy 100% de acuerdo. Así somos. Y también estoy de acuerdo en no “lavar los trapitos” afuera. Eso nos diferencia de Brasil, por ejemplo. Adentro se matan, afuera son los “mais grandes do mundo” y con humildad. Así debe ser. Tenemos cosas maravillosas. El como somos de afectivos. Como recibimos al extranjero y lo tratamos -siempre hay excepciones-. Lo bello de nuestro país. Tenemos agua, belleza, nieve, playas. Un clima inigualable -siempre Brasil al acecho por supuesto, con playas superiores-. Uruguay, país que admiro en cuanto a sus leyes, su gente. Pero estamos muy bien. Y cuando afuera nos conocen, ven como laburamos, la versatilidad para hacer cualquier cosa por el tipo de clima de sociedad en el que vivimos, somos super-competitivos. Pocos países pueden ofrecer eso. Y no lo vemos, no lo vemos. Bueno, Andy Freire lo vió e hizo Axialent
Si leiste este hilo sabrás q me gusta comentar, y la verdad después de lo que dijiste no me queda nada por decir, te doy la derecha en todo! Bien dicho Ale!
Hace un tiempo tuve la suerte de conocer a Ale y contagiarme de su fuerza, sus sueños y su empuje a todo terreno.
Coincido plenamente en movernos para hacer valer lo que queremos y cambiar lo que nos parece horrible por un lugar diferente que nos pertenece! Aunque socialmente no es un granito de arena lo que falta…. sino re-.construir un entorno que tiene su daño.
Por el momento la juventud me hace creer que podremos hacerlo, pese a las grandes barreras que no tejen nuestras mentes sino la realidad de lo que vemos día a día. También creo en los agentes de cambio que fui conociendo… menos mal que existen…sino lo único que tendríamos claro es un rumbo mucho más errado!
Cuando quieras nos tomamos un cafe en un bar de los españoles que se vinieron a hacer la América o al menos escaparse de la miseria de allá
Buenas, es la primera vez que escribo en un blog, tambien es la priemra vez que realmente un tema tan delicado y subjetivo como el desarraigo lo veo tratado con tanto desparpajo.
Creo que no hay nada mas subjetivo que la apreciacion personal de quien se va a vivir al exterior por esta noe s solo el resultado de como es la sociedad nueva en la que me radico sino las circunstacias personales y las motivacioens por el cual lo hago. Me refiero no es lo mismo irte porque “no me quedo otra” no veia salidas o desarrollo profesional, no es lo mismo irte escapando de cuestiones profesionales, que ya uno se traslada con una connotacion negativa, comoe s irte porque es lo que queres para tu vida. De igual forma pasa con aquellos que tienen fuertes motivacioens personales por lo cual irse y pierden la objetividad.
Yo vivo en España, y soy capaz de ver todooo lo bueno de mi pais como tambien lo malo,pero ante todo es Mi pais, la sociedad que me hizo ser lo que era cuando me fui, de echo amaba tanto mi pais que estudie la carrera diplomatica para representarlo, sin embargo no volveria.
cuando escucho cosas no solo de España si no de todos los demas paises como:”son racistas” pienso podemos decir esas cosas de otros cuando lo somos igual o peor? y ahi recuerdo como cada vez que piso Argentina que perdemos la mayor parte del tiempo comparando si los errores que cometemos los cometemos en igual o mayor medida que otra en lugar de buscar soluciones y aprendemos a convivir con ellos. es una conducta instaurada en la sociedad, algo que parece haberse convertido en el imaginario social. que tiene incluso hasta algo positivo, nos convertimos en la sociedad y los ciudadanos mas versatiles del mundo capaces de mutar como el camaleon para convivir con el mismo error que se repite de por vida, pero para que?
Nose si vivire siemrpe fuera o no, se que no deseo haber nacido o vivido toda la vida en otro lugar, tampoco deseo no hbaer salido de Argentina nunca, todos los extrmos son malos.
lo que creo es que irnos o quedarnos no nos hace ma patriotas, o menos. Mejores o peores, en definitiva todos buscamos lo mismo: ” ser felices, que cada uno lo logre donde se sienta mas a gusto” que sea aca o en determinado pais convertir al sitio en algo magico. Somos nosotros no las regiones geograficas las que diferencian, y sino quien discrimina mas?
saludos.
Emilia,
Estoy de acuerdo con vos en la mayoria de las cosas que decis, pero cuando decis que “somos” mas racistas, no, ahi no estoy de acuerdo, yo soy inmigrante, nieto de inmigrantes y no, no soy racista, y mis abuelos jamas dijeron que hayan sufrido de racismo en Argentina, pero yo te puedo decir que yo lo he sufrido en Espania, y es algo que si vivis en espania no podes negar, basta con leer algun articulo del pais en la web donde se hable de algun pais sudamericano y ver los comentarios de la gente… y te digo el pais, porque si te digo El Mundo o el ABC.. dios mio…
Entonces, por que uno no tiene derecho a decir que Espania es Racista!!
Emilia: con todo respeto te digo que la descalificación que hacés de los demás -al hablar del desparpajo con que se trata el tema en cuestión- no lo sostenés en el resto de tu comentario. O sea que no mantenés la coherencia entre lo que criticás del resto y lo que vos manifestás. Te apropiás la verdad como lo que criticás de los demás.
En cuanto al racismo en si, o como somos, no creo que sea una carrera de quien es menos o mas racista, sino que se plantearon cosas que como vos misma dijiste, fueron experiencias de vida. Yo lo que creo, habiendo sido inmigrante tanto en USA como en España, que el trato que se le da al inmigrante allí es muy diferente del trato que se le da aquí. Argentina, con todos sus problemas a cuestas, a nivel formal, le ABRE las puertas a toda la gente. No se le piden documentos en la calle A NADIE, y menos por “portación de cara”. En USA y en España, esto ES MUY DISTINTO. Si bien yo viví en España en 1996, voy todos los años por la relación que me une todavía a este país, y el año pasado vi delante mío como había dos personas de color sentadas en un banco en Madrid, cerca de Plaza Santa Ana, y dos policías se acercaron a pedirles los documentos. Historias de cuando viví allí tengo muchas, no viene a cuento decirlas. Pero creo que no usemos el prisma, como vos bien dijiste, de sólo nuestra experiencia y dejemos que todos se manifiesten y cuenten lo que tienen para contar. Si la mayoría va para el lado negativo, sabrás sacar tus propias conclusiones -mal que nos pese a veces para nuestro ego-.
Saludos cordiales,
Ale
no se que es, pero a mi me pasa que extraño hasta el olor del pais y el brillo que tiene el dia, las veces que sali, apenas pasaron 15 dias y ya no veia la hora de volver, ya no aguantaba el sonido de otro idioma o entonacio. Ademas somos amables por naturaleza, nos sonreimos al hablar. Es una lastima que desde los medios nos digan tooodo el dia que vivimos en una mierda y que somos una mierda ,porque no es asi, pero hay gente que se la cree, y a pesar de vivir bien empieza a ver todo mal y a amargarse, Psicologicamente los diarios y la tv argentina nos han hundido, por suerte yo casi no miro tele y leo poco diario, me informo por internet y en dia dia con la gente que tengo proxima, mido desempleo de manera muy simple, tengo cientos de parientes, de todos los niveles economicos y culturales, y evaluo cuanto tenian trabajo hace 10 años, cuantos ahora, tienen casa?, vacacionan mas o menos que antes?, lo que diga la tele e incluso lo que digan ellos no me interesa, veo y saco conclusiones. punto. Saludos
La atracción se llamaría IDENTIDAD.
Yo adoro Buenos Aires y amo a la Argentina.
Así como es.
Y me gusta sentirme parte, incluida, sentir que es mía, que estoy, que soy, que tengo espejos en los que me puedo mirar y que yo desde algún lugar los ayudé a construir.
A veces me pregunto qué placer adicional me provoca ver cine argentino y es ese: que los lugares son los míos. Son los que hacen a mi identidad.
Podríamos discutir acerca del concepto IDENTIDAD que seguramente incluiría una discusión ideológica. Y sería bienvenida.
Mando saludos para todos.
Sí que me la hiciste difícil en esta publicación.
- Sé valorar tu intención, creémelo, y ya fui muy claro en algunas líneas que te dejé en tu facebook.
- Pero…..”argentinos” somos todos, los nacidos en el territorio o aquellos que por “opción positiva”, nacidos en otras tierras, han sabido apreciar nuestra Patria, tal como es.
- Y lo digo a pesar de que mucho de su “naturaleza transitoria” en permanente desplazamiento, es de mi más alto desagrado y en esto coincido con vos.
- Pero el punto es que no podría seguir yo atrayendo tu interés parcializado, enfocado en aquellos privilegiados con el “poder de la movilidad” que nos fueron robando a las mayorías, esas mayorías que no podemos ir ni a las playas por más de un fin de semana.
- Dices que te interesa la opinión de los que se fueron o de los que están preparando sus valijas. Es muy pequeño el nicho a investigar, si queremos una conclusión ajustada a la verdad de nuestro pueblo.
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Dije naturaleza transitoria en “permanente desplazamiento”, que es muy distinto a decir en “continua evolución”. Lo nuestro es un paso para adelante y 10 para atras, eso es lo que nos pone mal a todos. Pero, veamos que pasa, veámoslo tranquilos y pensando en el conjunto, con actitud de liderazo maduro.
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Mientras nos sigan descartando a “las mayorías con inquietudes”, que somos esa clase media a las que nos quitaron el paraíso y nos mandaron al infierno, aquellos que ostentan hoy el poder real de nuestro país, las clases dominantes. Me refiero a los que configuran los extremos de la plantilla. Los muy ricos y los muy pobres, ellos dirigen a los del bombo por un lado y por el otro a las señoras de las cacerolas.
- Nosotros, los de la clase media auténtica, los de los libros, que si los golpeamos poco ruido hacen, los que tenemos las ganas verdaderas de emprender y que poco margen nos deja para las protestas, somos continuamente desplazados por la codicia sin ideales, que lleva la voz cantante de las crispaciones que ellos mismos inventan para llamar la atención.
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Yo, si querés saber, estoy cada vez más feliz con que “el mundo” venga a conocer nuestro país y no me gusta que sigan dandonos ideas escapistas, cuando tantos años me costó a mi, lograr “concentrarme” en las cosas que, recién ahora logro ir haciendo con modestia, pocos recursos y con mucho orgullo.
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Si vamos a “emprender”, seamos más creativos, más generosos, más solidarios y más inclusivos, y más tranquilos, por supuesto.
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Te propongo desde acá, que vayas a mi facebook y que busques en mis notas aquellas cuatro que escribí el año pasado, cuando encontré en facebook a mi amigo, el actual Secretario de Cultura de la Nación, tituladas “CULTURA NACIONAL: un amor adolescente”.
- Trata sobres los encuentros y los desencuentros entre los “argentinos emprendedores”.
- Espero que la idea te convoque. Yo fui un tesorero exitoso en un emprendimiento ajeno que fracasaba antes, y finalmente lo consiguió, después que me corrieron del rol, los codiciosos de antes, esos que siempre se reciclan para la “otra oportunidad” que exigen con presiones y mentiras para volver a quedarse con el esfuerzo del conjunto .
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Le propuse a mi amigo contarle cómo “lo hice”, poner eso en el máximo nivel de entonces, pero……, estamos tan coyunturales todos, que no podemos dar prioridad a las estrategias, hasta que no salgamos de esta…..
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En fin, “el que se enoja pierde”, buena frase, aunque nos recuerde un tiempo amargo que no quiero volver a vivir……..¡ por favor!!!
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continúa en mis notas.
Repasando rápidamente este post, se nota que complicados que somos los argentinos!!!! La mayoría de los comentarios tienen un montón de vueltas y hacemos tantos comentarios rebuscados que demuestra que no tenemos las ideas
claras y falta de pragmatismo.
Cuando leo comentarios de cualquier blog enseguida me doy cuenta si son escritos por argentinos por esa manera tan complicada de ver las cosas.
LUIS
A ver Luis, iluminanos con tu pragmatismo y la claridad de tus ideas, contanos tu opinion sobre el post en tres lineas!
Justamente, querido Luis, ese es el encanto de ser argentinos
Hola, soy de madrid, y la verdad que me extraña que argentinos se sientan discriminados en España, aunque si lo decís es que será verdad. Conozco a unos cuantos y ninguno se me quejó de racismo, es más en las encuestas a los argentinos ni siquiera se les considera extranjeros en España, y esa era la sensación que yo tenía.
Pero en fin, racismo hay, pero hacia los argentinos me cuesta creerlo.
Saludos
Astaire
Para los miembros de la Comunidad Económica Europea los países que no la integran son considerados de una categoría inferior, algo así como estar fuera del sistema. En España y en otros países europeos conocieron el fenómeno de la inmigración (ellos, españoles, los inmigrantes…) que fue a ocupar los lugares de trabajo indignos o los que los ciudadanos de “primera clase” no querían hacer y también se vieron en la situación de que como los derechos se adquieren, luego los trabajadores “pretenden” ser considerados ciudadanos. Se me ocurre pensar que el fenómeno de la inmigración europea de posguerra hacia América fue bien distinto. Luego están las cuestiones inherentes a la naturaleza del individuo, que las hay racistas y no. Si uno u otro grupo de nacionalidad es racista, me parece una generalización. saludos para todos.
Ale, quiero relatarte una de mis experincias en la Argentina y con argentinos que tal vez muestre una de las facetas de la sociedad en que vives y la diferencia con la que vivo.
Mi hijo tenía neutropenia (deficiencia de neutrófilos, parte blanca de la sangre que defiende al organismo de infecciones); aquí en Asunción Paraguay, pagaba diariamente 200$US por cada aplicación de una vacuna (filgrastín); durante un mes de internación llegué a pagar hasta 5 000 $US… por día.
Lo llevamos para ser atendido a Bs As, a la Academia Nacional de Medicina y lo trató la Dra Adriana Sarto, médica sabia y por cierto encantadora, que con su ciencia y su gran apoyo hasta logramos que el Laboratorio Sidus nos regalara la vacuna, que la íbamos a traer cada 2 meses, durante 13 meses (más de 150 vacunas: unos 30 000$US al precio local). Nunca nos cuestionaron por no ser argentino.
Nos alojamos en la casa de una tía octogenaria, ¡qué valiente mujer!, como contagiaba sus ganas de vivir; estuvimos 5 semanas y nuestros gastos no alcanzaron en total a 1 000$ (estaba a la par del dolar)
Cuando regresamos, mi hijo era otra persona; de caído cuando llegamos, estaba siendo un joven radiante como nunca antes lo habíamos visto.
Solo vimos gente maravillosa; jamas nos cruzamos con ningún argentino… como suelen llamarles despectivamente algunos, tal vez muchos.
Es una gran deuda que tengo contigo y con tus compatriotas: con mis hermanos argentinos
Un gran abrazo
Miguel
Miguel: me enorgullece escuchar lo que relatas. Y creo que es así. Creo que tenemos una sociedad muy solidaria, o más solidaria que otras. Inclusive con nosotros mismos, más allá de todos los problemas que padecemos a diario. Pero creo que esta solidaridad es la que nos ayuda a sobrellevarlos. En los hospitales faltan elementos, pero lo solucionamos con buena voluntad y muchas veces con ayudas desinteresadas.
Creo que en todos lados hay racismo. Es muy dificil erradicar esto. Lo vemos hoy en día aquí con el tema del casamiento homosexual, gay o como quieras llamarlo; que impacta también en el tema de la adopción -y le tiro letra a Santi para que haga un post sobre ello que seguramente haga saltar el dial-.
Pero hay sociedades que están como segadas con ello, fogoneadas por Gobiernos de turno que no hacen más que echarle las culpas a los forasteros. Me hace acordar a las películas del Lejano Oeste y la llegada de los “distintos”, de los de “fuera” no? Es muy fácil echarle la culpa al otro, al raro, al distinto. Al que le “tememos” porque no le “entendemos”. Porque no es “igual a mí” o no se me parece.
Vuelvo a repetir: tuve que irme muchas veces del país para darme cuenta lo mucho que tenemos. Y darme cuenta lo mucho que podríamos tener con sólo hacer unos cambios pequeños, y que creo, que es lo que nos desespera a muchos por verlo tan claro y no poder obtenerlo. Impotencia que le dicen. Pero tenemos un país maravilloso, o al menos para mí, donde yo quiero vivir o me gusta vivir respecto de otros que conocí -de primer mundo-. el tema es siempre el mismo: donde tu puedes ser feliz. Tan sencillo y complicado a la vez.
Un abrazo.
hola soy Patricio de Santiago de Chile, tan buenos los temas del blog y este en particular, en mi experiencia yo me queria ir hace 7 u 8 años de Chile y tuve la suerte de que me gane unas becas de viajes cortos (1 mes) a cursos y pasantías por mi profesión, ahí conoci California USA, Francia y España…y se me fueron las ganas de radicarme fuera de mi país, esto porque senti que siempre pasaría a ser extranjero y esa sensación permanente sólo me gusta como turista.
Ahora el movimiento de personas a a vivir a otros paises es natural y algo bueno, la gente se mueve donde hay más oportunidades y los paises que generán esas oportunidades siempre atraerán gente de otras partes.
Ahora como veo yo Argentina?. viaje por Argentina el 2003 Mendoza, San Luis, Cordoba, San Fe, Rosario y Buenos Aires, y la encontre bien, llena de oportunidades, hartos espacios para emprendimiento, la calidad de la gente bien, el trato al turista es superlativo….en fín un buen lugar para vivir y hacer cosas.
Ahora bien Argentina tiene todo para ser prospero y dar a la gente mejor pasar (anque lo tienen), pero creo que no se ponen de acuerdo con la fórmula para que se de.
me despido con una frase de H. Paulmann ” no hay tiempos malos ni tiempos buenos sólo la perseverancia”
un abrazo.
Hola,
por casualidades de la vida la red me ha traido hasta este blog, y he leido algunas de las opiniones y comentarios que habéis escrito. Soy española, vivo en Madrid con mi novio, argentino, y la mejor persona que conozco.
No negaré que en España está creciendo un leve “racismo”, que aunque no justifico, puedo llegar a entender, ya que no lo llamaría de esa forma. Sobre todo en Madrid ha crecido enormemente el número de personas extranjeras, y no es su nacionalidad lo que molesta, sino que en muchas ocasiones no se adpatan a la convivencia en España.
Yo convivo con un argentino al que amo con locura y nunca hemos tenido ningún tipo de problema racista. Ambos somos informáticos y ejercemos de ello. Él respeta mucho a todo el mundo, y se hace querer. Nunca hemos tenido ningún tipo de problema con ningún vecino, ya que ambos sabemos convivir en comunidad.
Hace un par de meses estuve en Buenos Aires, y volví enamorada de la ciudad y de la gente. Pero tuve que oir comentarios como que los españoles son unos “pechos fríos” o “más caro a la galleguita, que maneja euros”.
En fin, que una persona trabajadora y respetuosa puede vivir en España perfectamente y sin problemas, independientemente de su nacionalidad.
Un saludo a todos.
Ana.
Ana,
Luego de haber vivido 5 anios en Madrid me siento capaz de opinar al respecto. Mi flatmate era Argentino y viviamos en Tres Cantos, primero te puedo contar como teniendo un contrato de alquiler de 3 anios la duenia al anio (2005) nos aviso que su hijo se casaba y que necesitaba el piso, mi flat mate dijo que no q teniamos un contrato de 3 anios y lo ibamos a respetar, pero a mi no me parecio buena idea y lo convenci de que nos mudaramos. Cuestion que a los 3 dias el piso estaba en alquiler de nuevo por el doble de su precio, en esa epoca la duenia sabia que con un contrato de 3 anios perdia mucho dinero.
Por otro lado y aprovechando la misma anecdota te cuento que cuando llamabamos para visitar pisos en Tres Cantos, Sanchinarro y las Tablas, que eran los lugares por nosotros elegidos, apenas escuchaban nuestro acento Argentino nos decian que ya estaban alquilados, como nos parecio raro le pedimos a la novia de mi flatmate, que es Madrilenia, que llamara ella y resultaba que no se habian alquilado. En ese momento comprobamos que por el acento ni siquiera nos los mostraban, asi que ella organizo citas para ver diferentes pisos y fue asi que pudimos alquilar uno, yendo con ella a verlos y llevando nuestras nominas para que el duenio viera que nuestros sueldos eran varias veces mayor al de un espaniol promedio.
Esos son ejemplos de cosas que pasan, pero lo que mas me dolio y por lo cual no tengo un buen recuerdo de Madrid es la facilidad que tiene la gente para llamarnos Sudacas, y no me podes decir que los Argentinos no nos integramos, porque no hacemos guetos como otras nacionalidades, aun asi me toco que por cualquier cosa me llamaran sudaca de mierda, incluso por opinar de politica.
Y yo me fui de Espania en el 2006, ni quiero imaginar lo mal que estaran las cosas ahora con los inmigrantes gracias a la crisis economica.
Saludos,
Fede
Fede,
Yo viví en Madrid en 1996 y me la estás describiendo tal cual yo lo viví también. Había estado de turista antes y he vuelto de turista innumerables veces después -ya que tengo algunos amigos allí-. Lo que más me ha llamado la atención viviendo allí -en 1996- y visitando como turista, son las razias que se pega la policía para arrestar a inmigrantes y deportarlos. Eso no pasó ni pasa aquí. Recuerdo muy bien en 1996 como en el intercambiador de metro y buses; por donde pasaba la línea 6 de Metro -la circular-; la policía va cada tanto, se escondía al tope de la escalera mecánica interminable y exigía documentos a los que subían. Realmente de Terror.
Ni hablar de altercados que tuve en supermercados al sólo oír mi tonada hablando con algún amigo. Y esto lo digo en general, en el hombre de a pie. Por supuesto que he conocido españoles majos, he hecho amistades, he podido hablar y discutir en forma muy interesante; pero a otros niveles.
Mi sensación general fue siempre “amarga”. Ojo, que no pasaba siendo turista. Por eso, en general, el que va de turismo no lo vive. Pero si uno está “currando” la cosa es distinta y “sienten” que uno a venido a “robarles el trabajo”. Esta fue mi sensación siempre. Puedo estar equivocado, pero es lo que sentí y fue uno de los temas -junto a que uno extraña sus costumbres, etc- que no ayudó a sentirme “parte de esa tierra” o a decidirme a forjar un futuro allí.
Un abrazo.
Hola Fede,
te entiendo perfectamente en lo que dices… pero te cuento mi experiencia: soy española, con un salario alto, y vivo de alquiler. Viví en un piso anteriormente, también de alquiler, en el que el casero se negó durante 2 años a hacerme un contrato de arrendamiento, ya que el piso no estaba declarado como vivienda. Me volví loca buscando piso para mudarme y me encontré con personas que me exigían nómina y 4 o 5 meses de fianza por adelantado. Con esto quiero decir que el tema inmobiliario es vergonzoso en Madrid, pero para todos.
Y tienes razón, los argentinos os integráis y convivís, a eso me refería con que no tenéis problema. Sí lo tienen gente de otras nacionalidades que se niegan a vivir civilizadamente y forman guetos, como bien has dicho.
A mi parecer, creo que ese tipo de gente es la que da mala fama a todo Sudamérica, entre los que está Argentina, que en muchos casos nada tiene que ver con estos sectores.
Me rodeo bastante por argentinos, y realmente te puedo decir que si alguno ha tenido algún problema ha sido un hecho aislado, al igual que los que pude tener yo en Buenos Aires por ser “gallega”.
En realidad es una pena que tengas mal recuerdo de Madrid… Ojalá algún día puedas volver, aunque sea como turista, y te lleves mejor sabor de boca… que la mayoría de los españoles valemos la pena
Saludos.
A que cuesta explicar la patria en abstracto? Ustedes, los que viven en ella, están casi obligados a hacerlo en estos días, por culpa del Bicentenario. Se rompen la cabeza para encontrarle una respuesta a dos preguntas: ¿qué es Argentina?, ¿qué es ser argentino? Los números redondos generan la urgencia, falsa, de practicarle un subtotal a la identidad. La patria cumple 200 años y entonces, a las apuradas, ustedes tienen que explicarla, tienen que decir por qué quieren a la patria, por qué vale la pena quererla. De repente, tienen que trazar la línea del afecto y de la filiación para seguir adelante. Les diré algo: claudiquen. No se rompan la cabeza, dense por vencidos. Los que vivimos fuera del país (y sobre todo, los que tenemos hijos que han nacido fuera de Argentina) hacemos ese esfuerzo vano todos los días -mañana, tarde y noche-, no una vez cada doscientos años. Y nunca llegamos a ninguna conclusión.
Por las mañanas, con cada pregunta infantil, mi hija me hace pensar en el abstracto de la argentinidad. Tengo que explicar la patria en el desayuno, de camino al colegio, con ella de la mano.
-Ser argentino, hija mía, es precioso -le digo-. Si vos vivieras allí ahora, con tus seis añitos, tendrías que ir al cole a las siete treinta AM, que en invierno es todavía noche cerrada; tendrías que ir al cole a veces con cero grados, pisando la escarcha del pasto, y la señorita te haría formar en el patio junto a otros nenitos en estado de coma profundo, y todos cantarían alta en el cielo un águila guerrera, y sentirías el frío de mayo congelándote el purpurado cuello, y así durante los primeros doce inviernos de tu vida, hasta que te entre en el pecho la argentinidad o la neumonía, lo que llegue primero. Ser argentino, hijita, es sentarse en un pupitre y aprender a decir yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos, durante una década entera, y después salir a la calle y no decir Tú ni Vosotros nunca más, ni aunque te fajen. Ser argentino es tomar mate los primeros cuarenta años de tu vida sin saber por qué; y tomar Uvasal los segundos cuarenta años sin saber por qué. Ser argentino es no encontrar relación entre la mateína y la acidez.
Y por las tardes, durante la merienda infantil, mi hija me hace plantear otra vez el problema de la argentinidad. No una vez cada doscientos años: cada tarde.
-¿Qué estas comiendo, hija mía? -le pregunto- ¿Por qué no le estás poniendo dulce de leche a esa banana, a ese pan con manteca, a ese pedazo de queso, a esa torta de coco, a ese yogur, a ese flancito? ¿Por qué no le estás poniendo dulce de leche a todo, hija, me querés matar de un disgusto? Ser argentino es ponerle dulce de leche a lo frío. Ponerle queso rallado a lo caliente. Ponerle limón a lo frito. Ponerle cara de asco a lo hervido. Eso es ser argentino, hija mía. Andá a buscar el dulce de leche antes de que me ponga violento.
Y por las noches, cuando escuchamos canciones infantiles antes de dormir, cuando ella me pregunta “¿otra vez Manuelita”?, que es su forma de preguntar “¿por qué soy argentina?”, ensayo otra vez mis respuestas bicentenarias:
-Ahora tenés seis años, pero después, un día, vas a tener veinte. Y entonces podrás descubrir las “otras” canciones de María Elena Walsh. No. No quiero decir que te vas a olvidar de Manuelita, o del Twist del Mono Liso o de la Reina Batata. Eso es imposible: las vas a tener en la cabeza siempre y te van a hacer feliz toda la vida. Porque eso es argentinidad. Pero más adelante estarás en edad de conocer las otras canciones. Cuando seas grande será hora de que esa mujer deje de ser, en tu cabeza, la que canta cosas para chicos, y empiece a ser la representación de la dignidad. Vas a empezar por “Serenata para la tierra de uno”. Y si la letra de esa canción te hace llorar justo en el verso que dice “porque el idioma de infancia es un secreto entre los dos”, si justo ahí empezás a llorar y a sospechar que María Elena hablaba de vos y de mí, de un padre y de una hija, es porque ya serás argentina para siempre, aunque hayas nacido en otra parte.
Cuando mi hija se duerme yo también me acuesto. Y no una vez cada doscientos años, sino cada noche, pienso en el día en que ya no estemos juntos. En el día que sea ella sola en el mundo. Y a veces escribo en secreto unas palabras más, para que ella lea cuando yo no no esté:
-Papi nació en un lugar maravilloso -dice esa carta secreta-. Si escuchás en la tele otra cosa, es mentira. Papi nació en un país al que nunca le fueron bien las cosas, pero que huele a tierra mojada y en el que, mires para donde mires, siempre hay algo que es verde y alguien que es tu amigo. Hacele acordar a mamá, todos los días, que querés pasar un mes al año en ese lugar que hoy cumple doscientos años. Si te dice este verano no, volvé a insistir. Si es necesario llorale una noche entera, pero no dejes de ir nunca, porque también naciste allá. El cuerpo nace en un único lugar, pero el corazón puede nacer en dos, hija; por eso existe la frase “se me parte el corazón”. No creas en lo que dicen los DNI, ni el tuyo ni el de nadie. Los que anotan fechas y ciudades en los documentos no saben nada. Y si los chicos de tu colegio te preguntan por qué vas cada verano al culo del mundo, vos deciles: “Porque quiero estar completa”. Hernán Casciari
api nació en un país al que nunca le fueron bien las cosas, pero que huele a tierra mojada y en el que, mires para donde mires, siempre hay algo que es verde y alguien que es tu amigo
me salio una lagrima jaja! Que lindo che.. es la verdad!
Hernán, te felicito por tu reflexión.
Admiro tu franqueza y evidencio tu día a día en el exterior.
Ojalá acá valoráramos esta tierra y a cada uno de sus habitantes, tanto con sus errores y aciertos.
Mucha suerte.
A mis 18 años, hoy tengo 56, tambien estaba esa locura de “rajarse”, como yo soy español, pero me trajeron de muy chico mis padres, puedo recordar el trauma de salir de alla, y el trauma de llegar a aca.-
La mayoria de lso que se van lo hacen con conceptos equivocados, en mi juventud, primero fue el sur, despues Australia, y despues Israel, en tiempos mas cercanos fueron Europa los Estados Unidos.-
Digo que lo hacen con cnceptos equivocados, porque pareciera que se van trabajan un par de años y vuelven llenos de plata, y eso no ocurre en ningun lugar del planeta, y el que tiene capacidades para destacarse, lo va a hacer en cualquier lugar del planeta.-
Puedo seguir, pero mas que esto, me gustaria publicar algo con la vision de los que llegaron.-
Argentina es un Gran Pais, criticado por Argentinos y Seudo Argentinos de doble nacionalidad.-
[...] This post was mentioned on Twitter by bilinkis. bilinkis said: Vean qué genial este texto de @Casciari que dejaron en un post antiguo de RyR! Es un fenómeno… http://bit.ly/c7JtN5 [...]
Estimado me recomendó un amigo este sitio ya que me dijo que tenía mucho que ver con una nota que escribí acerca del “ser argentino”. Hace un tiempo escribí una nota en mi sitio que se titula “Como no ser argentino siéndolo” y dice lo siguiente:
Hace algún tiempo leí que un tal Christopher J. Davison nació el 15 de octubre de 1948 en la estancia Las Magnolias, a pocos kilómetros de San Eduardo, Provincia de Santa Fe…
Su padre era el diplomático irlandés Charles Davison y que su madre, Maeve Emily de Burgh, era su asistente.
A los muy pocos años, él y su familia, se vieron obligados a abandonar Argentina ya que su padre, por razones de trabajo, tuvo que instalarse en otros países.
Christopher, desde la adolescencia, se dedicó a la música y utilizando el nombre artístico de Chris de Burgh llegó al puesto número uno del ranking del Reino Unido y al número tres del Billboard a mediados de la década de los ochenta. Compuso, entre otros, canciones muy exitosas (que hoy siguen escuchándose en radios) como Lady in Red, Missing you y When I think of you.
Esta pequeña historia nos dice que de acuerdo a nuestro actual sistema de adquisición de la nacionalidad – que se rige por el “ius soli”, que significa que con el sólo hecho de nacer en suelo argentino le da derecho a obtener nuestra nacionalidad -, tanto Chris de Burgh como yo somos argentinos.
Mi partida de nacimiento dice que nací en Caseros, Provincia de Buenos Aires y la de Chris de Burgh dice que nació en la provincia de Santa Fé… ambos somos argentinos! Tenemos los mismos derechos y obligaciones! (por lo menos cuando estamos en territorio argentino)
Entonces me pregunté: ¿qué es ser argentino?
Al estar dentro de un mismo límite geográfico, tener el mismo himno, tener la misma televisión, mismo presidente(a), mismos “ídolos”, el mismo huso horario y una misma historia entre otras cosas, concluimos: “somos argentinos!”
A mi parecer es una forma muy simplista de ver las cosas…
Para intentar responderme esta pregunta hice la siguiente analogía:
Un escultor se encarga de hacer estatuas, pero no todas son iguales ni tienen por qué ser del mismo material. Así es como la cultura de un país nos moldea suponiendo que el escultor se llame Argentina.
Las esculturas – en este caso las personas, siguiendo con el símil – se diferencian de las de piedra o el material que fuere fundamentalmente en que además hacen cambios, adaptaciones, mutaciones como por ejemplo al viajar, al informarnos, al vivir experiencias.
Lo que quedará es una obra del mismo artista – Argentina – pero los trazos comunes serán difíciles de seguir.
No todos vemos el mismo programa, a no todos nos gusta el campo o el mar o la montaña, en el sur de Argentina el clima es tan frío como lo puede ser en alguna ciudad del norte asiático, las costumbres son muy distintas en la Quebrada de Humahuaca, en la Patagonia, en Cuyo, en el Litoral, en la Pampa, o en el centro porteño.
Queda claro que en Argentina usamos tópicos o etiquetas para todo. Y utilizando etiquetas creamos bloques: siempre hay que estar a favor o en contra de….. lo que este en el tapete en ese momento. La historia (en el gran sentido de la palabra) nos indica que siempre hay bandos con gente que defiende ideas de país muy distintas. Siempre hay que ser Radical o Peronista, Unitario o Federal, de izquierda o derecha, campo o ciudad, aristócratas o pueblo, River o Boca etc, etc,
Por otro lado escuche a lo largo de mi vida: “Argentina crisol de razas”, “Argentina un país en serio”, “Argentina granero del mundo”, “Argentina campeona del mundo”, “Argentina…..Argentina…..Argentina…..”.
Escribo y sigo sin entender qué es ser argentino…
Si digo que no soy argentino parece como que niego mi patriotismo y no es así.
Me refiero a que no duermo la siesta, no siento nada ante una bandera que levanta gente que no comulgo, no defendería con un arma ni a puños una decisión tomada por un líder político o religioso, no salgo a la ruta a protestar, no corto calles, no voy a una plaza a reclamar ni a apoyar ni a festejar….pero sí deseo el desarrollo en paz del país donde nací, el derecho a la libertad de expresión, a la seguridad, al reparto equilibrado de la riqueza, a poder ir y venir, etc.
Lo mejor para la sociedad es un patriotismo generoso, reflexivo, menos tópico.
Admito que si lo que me tocó vivir en Argentina en mis 38 años de vida es un reflejo de mi futuro en este país…entonces no quiero comportarme como un argentino!
Pero no quiero renunciar a serlo sino que es serlo de una forma distinta incluyendo aquellos rasgos de carácter y de comportamiento que quienes ponen tópicos o etiquetas adolecen.
Los tópicos deforman la realidad siempre!
Por mi profesión tengo que estar en contacto con el mundo constantemente.
Escuchar en el exterior cuando hablan de Argentina me duele. Nos ponen etiquetas todo el tiempo: “los argentinos son unos chantas….inestables….complejos…!” escuche muchas veces. Yo no lo soy! digo. Pero que pasa: el mundo recuerda con más facilidad ejemplos que apoyan el estereotipo que aquellos que lo desafían!
La globalización no uniformiza como se oye insistentemente, al contrario, cada cual es más libre para elegir como quiere ser, libera de las etiquetas catalogantes. Aflora el individuo, decidiendo en cada momento “lo que quiere ser” usando como muletas su personalidad y su educación.
Volviendo al ejemplo de las esculturas pienso: cuanto mas uniformador sea el escultor, cuanto menos materiales emplee, cuanto mayor sea el grado de libertad de las estatuas para elegir su propio camino, cuanto menos restricciones al comportamiento en función del trabajo, cuanto menos imperativos religiosos, imposiciones sociales y tradiciones que nadie cuestiona, más se parecerán todos los que viven bajo el martillo del escultor.
Argentina ha sido un escultor imperfecto en toda su historia.
Quizás llego el momento del “escultor global”, donde nos empecemos a identificar con otros martillos y donde el día de mañana, a esta escultura argentina que debo ser, le pongan una etiqueta que en el fondo no me duela.
Lic. Pablo Furnari
Lo que más me ha llamado la atención viviendo allí -en 1996- y visitando como turista, son las razias que se pega la policía para arrestar a inmigrantes y deportarlos. Eso no pasó ni pasa aquí. Recuerdo muy bien en 1996 como en el intercambiador de metro y buses; por donde pasaba la línea 6 de Metro -la circular-; la policía va cada tanto, se escondía al tope de la escalera mecánica interminable y exigía documentos a los que subían