Cualquiera que venga leyendo este blog desde hace un tiempo sabe que yo soy extremadamente crítico de la Argentina. He despotricado, entre otras cosas, sobre el egoísmo de sus clases dirigenciales, el oportunismo miope de nuestras políticas públicas, el premio sistemático a los que quiebran las normas, la falta de integridad de la clase política y la tolerancia de los argentinos con la corrupción.
Me doy cuenta de que nunca, en este año y medio, escribí nada bueno sobre la Argentina… y no es casualidad. Mis sentimientos hacia el país están dominados por el desencanto y la bronca. Sin embargo, y por razones que no alcanzo a comprender, ser argentino tiene un incomprensible encanto que espero este post nos ayude a tratar de entender.
Hace algunos días, Martín Varsavsky publicó un post llamado “Por qué no voy a Buenos Aires”, donde describe todas las desgracias que le sucedieron a él a nivel personal en el tiempo que vivió acá y cómo eso contrasta con la vida mucho más lógica que pudo construir en USA y en España. Las reacciones, a favor y en contra, fueron encarnizadas. Muchos lo insultaron por criticar a la Argentina de esa manera o le reprocharon haberse ido. Otros le agradecieron que desde afuera nos pusiera un espejo enfrente donde mirarnos y reconocernos en nuestro fracaso colectivo. Y él tuvo que salir a aclarar el por qué de su mensaje.
Sin embargo, Martín Varsavsky es una excepción. Son muy, muy pocos los argentinos que se van del país y sienten que están mejor en otro lado. Es más, de mi círculo más cercano de amigos TODOS (sí, TODOS) se fueron del país en algún moemento de sus vidas. Todos menos dos ya han regresado y los dos que quedan afuera tienen planes concretos de retornar en los próximos años. ¿No es incomprensible?
Yo nunca me fui del país. No por una cuestión ideológica ni porque me parezca mal que otros se vayan. Simplemente mi vida se dio de otra manera. Pero claramente creo que el costo de emigrar es enorme al desarraigarse. Si ya lo hiciste y pagaste ese costo, yo creería que no tiene sentido volver. Pero la evidencia está abrumadoramente en mi contra.
Parece que la Argentina tiene un secreto encanto. Uno que se nos escapa a los que estamos acá, pero tira con una fuerza tremenda cuando estás lejos. De hecho, yo creo que el post de Martín es su manera de resistirse a esa fuerza: como quien necesita inventar razones para estar muy enojado para poder separarse de una novia a la que en realidad ama, Martín necesita pelearse con la Argentina para que “el incomprensible encanto” no lo traiga de vuelta de una oreja.
Yo no sé qué es y espero que juntos en este post conjeturemos de qué se trata. Me interesa especialmente la visión de los Argentinos que están afuera, la de los que estuvieron lejos y volvieron, las de los que están acá y fantasean con irse. También sería interesante que los extranjeros que lean nos cuenten si con sus países pasa lo mismo y simplemente es la “fuerza del lugar de uno” o es hay algo específicamente argentino en todo esto.
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Me fui a vivir a Barcelona hace casi dos años. Desde hace un mes vivo en Dublín, Irlanda. Volví a Buenos Aires en diciembre último, para las fiestas. No extraño mucho el vivir allá. Cuando no estoy bien acá fantaseo con que mi vida allá era mejor de lo que en realidad era. La nostalgia tiene esa trampa.
Siento a Buenos Aires como una ciudad rápida, exigente.
Es raro, no tengo ganas de volver todavía, pero intuyo que lo terminaré haciendo. Pero primero quiero agotar las ganas de vivir afuera escapando.
Santi: no te puedo creer como me perdí este post!! Alucinante el tema y todos los comentarios. Anoché mi hijo de 3 años me desveló -la verdad le agradezco!!- y me prendí a la lectura.
Con Caro, en el post de Disney, publiqué un par de ideas acerca de esto. Me hace acordar al libro de Marcos Aguinis “El Atroz encanto de ser argentino” -imagino que de ahí vendrá el título-. La patagonia rebelde también me viene a la mente. Argentina: el pàís trampa. El que siempre parece que puede, pero no es. Estamos para grandes cosas o grandes desastres. O tenemos un desastre en el 2001, que luego es enseñanza y previsión de lo que ocurre a partir de 2008.
Habiendo vivido en el exterior, en Hawaii, Madrid y Nueva York, siempre quise irme y siempre volví. Tengo 37 años. Me fuí a los 22, 26 y 30 años. Soltero y con familia. Siempre regresé. Empecé a irme en el secundario, porque no veía posibilidades acá -1998, estaba en 3er año del Carlos Pellegrini-. No sabía nada de lo que era emprender. Pensaba en hacer la Universidad, entrar -en el mejor de los casos- a una empresa tipo KPMG o Arthur Andersen y ser cadete. No me cerraba ni ahí. Quería estudiar afuera y ver que posibilidades había. En 6to año, conseguí una beca por futbol en Hawaii y me fuí. Creo que ya lo puse en algun post, ahi vi que las oportunidades están en todos lados, solo hay que saber verlas y encararlas. Volví. Hice un par de start-ups con internet desde 1994, y en 1996 me fuí a España de vacaciones y me ofrecieron hacer un start-up -ISP-. Me quedé. Vi de cerca el tema del racismo que hay allí -todo bien si vas de vacaciones, todo mal si vas a laburar y peor si es un puesto “intelectual” y no vas a limpiar una casa de un español-. En 1997, no me la banqué más y regresé. Armé otro start-up de música -prenapster- y en 2001 me fuí a New York, en plena crisis acá. Entendible. Era una oportunidad y acá, después del desplome de la burbuja, estaba todo ya sabemos como. Aprendí mucho, conocí la cultura norte-americana de primera mano y me dije: el día que me hijo empiece la primaria, no quiero que lo que pregonan en la escuela aca, se lo metan a mi hijo. Para mi es terrible, pero cada uno puede sacar sus conclusiones. Está lo del orden, el respeto de la ley, pero hay cosas subyacentes super-jodidas que son peores. Prefiero aca enseñarle yo lo que es el respeto y ahorrarme lo otro. Así que volví en el 2006, para armar un nuevo start-up y volcar todo lo que aprendí, pregonando un tipo de empresa o funcionamiento de empresa como debe ser: el beneficio del trabajo debe ser derramado en todos los actores que la hacen posible: Clientes, empleados, accionistas, proveedores, sociedad, estado. No me interesa solo el bottom-line como la escuela norteamericana, los chicago boys y toda ese management de los 90. No va. A esto llegamos. Podemos hacer algo diferente. Nada de RSE. El medio ambiente, la pobreza y la ganancia deben estar abrazados como uno. No va uno sin el otro. No existe, no hay otra opción. Perdón si me fui de tema, pero creo que el tema lo amerita, porque podemos empezar a vislumbrar eso como argentinos para ir cambiando nuestra realidad. Esa puede ser nuestra ventaja competitiva.
Sds,
Ale
Ale, estoy muy de acuerdo en todo lo que posteaste y me pregunto, como otros dicen que en España no hay racismo?? o viven engañados para que lo les duela o no viven en España… no lo sé.. De todas formas, muy bueno tu comentario!
Fede: Gracias Fede! Lo mismo con tus comentarios, coincido bastante en tu forma de pensar. Creo que hay muchos en este país que pensamos y queremos lo mismo. Y creo que eso falta justamente desde hace muchos años -alguien escribió por ahí, desde la época de Onganía. Casi creo que desde la generación del 80, más allá de si uno está de acuerdo o no con su proyecto, pero tenían uno-. Creo que nos falta un proyecto conjunto de país, que somos, que queremos, a donde queremos ir. No por el gobierno solamente, sino como sociedad, como cúmulo de almas que nos juntamos como país para hacer algo. Si no, para que formamos un país? Disgreguemoslo. no tiene sentido; o hagamos un proyecto en conjunto…
Con respecto a lo de España. lo decía en general, si podemos generalizar. Pero me pasó de ir al super varias veces, y ante cualquier situación boluda, escuchar al español “de a pie” escuchar decir “Sudaca de m… regresa a tu país”, o cosas así. Tuve grandes amigos españoles que nada que ver, lo que digo, es algo que se da a nivel medio en general. Ojo, nosotros somos iguales con los bolivianos, paraguayos, peruanos. Quizás es algo de las urbes, del ser humano en general. En Estados Unidos se cuidan, porque la ley, como dijeron, es bastante implacable. Pero que lo piensan, oh God, es así, no te quepa la menor duda. Tienen miedo de la ley, that´s all. No son mejores ni peores que nosotros.
Pero la verdad, he visto esa ventaja competitiva, que no la aprendes en la Universidad. La aprendes en la lleca, en el día a día, en un corralito, en un Erman Gonzalez, Rodrigazo, Martinez de Hoz y puedo armar una lista interminable de gente que nos hizo ser titiriteros, malabaristas, equilibristas, todo a la misma vez. Será por eso que todos nos sentimos Ministros de Economía, Directores Tecnicos de Futbol, Presidentes… razones, mi querido amigo Fede, no nos faltan… La historia nos da la derecha…Y el mundo, si entramos, nos avala… Falta abrir los ojos y encontrar nuestro nicho…
Alguien dijo que si ponemos a cualquier argentino en el lugar de cualquier político; haría lo mismo o peor -inclusive Maradona-. Estoy 100% de acuerdo. Así somos. Y también estoy de acuerdo en no “lavar los trapitos” afuera. Eso nos diferencia de Brasil, por ejemplo. Adentro se matan, afuera son los “mais grandes do mundo” y con humildad. Así debe ser. Tenemos cosas maravillosas. El como somos de afectivos. Como recibimos al extranjero y lo tratamos -siempre hay excepciones-. Lo bello de nuestro país. Tenemos agua, belleza, nieve, playas. Un clima inigualable -siempre Brasil al acecho por supuesto, con playas superiores-. Uruguay, país que admiro en cuanto a sus leyes, su gente. Pero estamos muy bien. Y cuando afuera nos conocen, ven como laburamos, la versatilidad para hacer cualquier cosa por el tipo de clima de sociedad en el que vivimos, somos super-competitivos. Pocos países pueden ofrecer eso. Y no lo vemos, no lo vemos. Bueno, Andy Freire lo vió e hizo Axialent
Si leiste este hilo sabrás q me gusta comentar, y la verdad después de lo que dijiste no me queda nada por decir, te doy la derecha en todo! Bien dicho Ale!
Hace un tiempo tuve la suerte de conocer a Ale y contagiarme de su fuerza, sus sueños y su empuje a todo terreno.
Coincido plenamente en movernos para hacer valer lo que queremos y cambiar lo que nos parece horrible por un lugar diferente que nos pertenece! Aunque socialmente no es un granito de arena lo que falta…. sino re-.construir un entorno que tiene su daño.
Por el momento la juventud me hace creer que podremos hacerlo, pese a las grandes barreras que no tejen nuestras mentes sino la realidad de lo que vemos día a día. También creo en los agentes de cambio que fui conociendo… menos mal que existen…sino lo único que tendríamos claro es un rumbo mucho más errado!
Cuando quieras nos tomamos un cafe en un bar de los españoles que se vinieron a hacer la América o al menos escaparse de la miseria de allá