Este domingo concluye la temporada de Football Americano con la disputa del Super Bowl XLIV, en Miami. Ese día siempre es un día muy especial para mí, uno de los más disfrutados del año, pero esta vez es especial. Porque la imagen que acompaña a este post es de la entrada con la que el domingo voy a estar en el Sun Life Stadium viendo el partido en persona por primera (y única?) vez en la vida.
Coleccionista se nace. Algunas personas, como el personaje de George Clooney en “Up in the Air”, van por la vida tratando de cargar el menor peso posible. Otros, en cambio, vamos juntando y juntando cosas a las que damos un valor “de colección”.
Así, durante mi vida tuve muchas colecciones. Junté papeles de golosinas del mundo entero, latas de gaseosas y otras pavadas. La más importante de todas mis colecciones es la de monedas y billetes, que vengo armando desde que era chico y todavía sigue creciendo.
¡Pero ninguna de mis colecciones tiene tanta, tanta onda como la de mi muy geeky amigo @Tiburcio!
Cualquiera que venga leyendo este blog desde hace un tiempo sabe que yo soy extremadamente crítico de la Argentina. He despotricado, entre otras cosas, sobre el egoísmo de sus clases dirigenciales, el oportunismo miope de nuestras políticas públicas, el premio sistemático a los que quiebran las normas, la falta de integridad de la clase política y la tolerancia de los argentinos con la corrupción.
Me doy cuenta de que nunca, en este año y medio, escribí nada bueno sobre la Argentina… y no es casualidad. Mis sentimientos hacia el país están dominados por el desencanto y la bronca. Sin embargo, y por razones que no alcanzo a comprender, ser argentino tiene un incomprensible encanto que espero este post nos ayude a tratar de entender.
No sé si será la proximidad de los 40, el aviso de mi oculista de que esté atento por si me empieza la presbicia o qué, pero hace unos días me encontré pensando en la veracidad o no de lugares comunes como “la vida empieza a los 40″ o “los sesenta son los nuevos 30″. La pregunta en mi cabeza era: ¿cuál es la mejor edad de la vida?
Algunas pocas personas logran en su vida desarrollar una habilidad extraordinaria. Se cuentan con los dedos aquellos que cuentan con dos. Eduardo Costantini ha logrado ser un referente, no en una, no en dos, sino en tres áreas diferentes.
Por eso fue un gran honor tener la oportunidad de entrevistarlo y hacerle Las Preguntas de Riesgo y Recompensa.
Hace unos días atrás, la marca de ropa Diesel lanzó una campaña de marketing a nivel mundial cuyo slogan es “Be Stupid” (”Sé estúpido”). Tal vez caigo en la trampa de hacer exactamente lo que ellos querían que la gente haga al decir que la campaña me parece una estupidez total, pero aún así lo voy a hacer.
Lo hago porque creo que el contenido central de estas publicidades representa exactamente lo opuesto al mensaje más importante que quiero dar en Riesgo y Recompensa.
Pero antes de criticarla, primero les resumo brevemente cómo es la campaña.
Este fin de semana fui a ver “Avatar” en 3D en un cine Imax. Fui con mucha expectativa, dado que ya es la segunda película más vista de la historia. Encima anoche ganó el Golden Globe a la mejor película y seguramente gane el Oscar también…
La realidad es que salí del cine completamente decepcionado. Avatar no me gustó para nada. Pero como en todos lados lo único que se lee son elogios, me dieron ganas de compartir mi mufa en este post con el que quiera leerlo. Básicamente porque la historia me pareció pobre, mal pensada y ofensivamente previsible.
AVISO – SPOILER ALERT: Este post contiene info de la película. Si todavía no la viste y creés que no te vas a dar cuenta de cómo termina en los títulos del comienzo no sigas leyendo! Volvé después de que la veas.
Hace justo un año escribí un post de cuatro escenas hablando sobre el gran desafío que es ser padres hoy en día. Si tienen hijos y no lo vieron en su momento los invito a que lo vean antes de seguir leyendo.
Hoy la pregunta es la contraria… ¿cuán grande es el desafío de ser hijo hoy?
Mi hijo del medio viene teniendo cada tanto períodos de miedo, en los que no le gusta quedarse solo en un ambiente de la casa y se pone más apegado a nosotros.
Hace unos seis meses mi esposa le preguntó qué cosas le daban miedo. En mi infancia la respuesta podría haber sido “al hombre de la bolsa” o “al cuco”. Mi hijo respondió que le tenía miedo “a los monstruos, a la fiebre porcina y a la gripe A”. A nosotros en ese momento nos sorprendió que a los cinco años fueran esas sus preocupaciones.
Hace un par de semanas andaba asustado de nuevo y mi esposa volvió a preguntarle y su respuesta fue mucho más sorprendente. Esta vez dijo muy serio que le temía “a los monstruos, a los vampiros… y a la esposa de Tiger Woods” (!!!).
Hace unas semanas, Ángel “Java” López me dedicó via Twitter un post llamado “Carpe Diem, aprovecha y goza el día”, donde él discute la célebre escena de Robin Williams en “La sociedad de los poetas muertos” en que el profesor les recuerda a los alumnos que nuestra vida es breve y les enseña a “disfrutar el día” (en español, acá). (Nota: si hay alguien TAN joven que no ha visto la película, le recomiendo que deje ya mismo lo que sea que esté haciendo, se vaya a un videoclub y la vea hoy mismo!)
En ésta época del año en que la mayoría estamos haciendo balance y tomándonos unos minutos para repensar nuestors rumbos, quiero dedicar un post a discutir la idea de “aprovechar el día” y su versión hermana, “vivir cada día como si fuera el último”.
Aquí voy a argumentar la postura opuesta a la del post de Ángel y del “Profesor Keating”. Lo hago, no con el ánimo de polemizar, sino de promover una discusión filosófica sobre cómo vivir los días que nos quedan de una manera provechosa y gratificante.
Aquí llega la segunda y última parte del ranking anual, en este caso con las 10 bandas que más escuché este año. A diferencia del año pasado en que casi no había bandas clásicas, impulsados por el lanzamiento de nuevos discos, los primeros puestos se llenaron nombres como Guns, Morrissey y U2.
Pero antes de pasar al ranking, una disgresión… Sí, ya sé que llegué tarde a la fiesta y lo que voy a decir es una obviedad total. Pero después de muchos años sin consola hace un par de meses compramos en casa una Wii y unas semanas atrás agregamos el Guitar Hero. ¡¡¡Qué bueno está eso de apretar cinco botoncitos y ser una estrella de rock!!! Después de algunos escarceos con la guitarra, ahora me llega el turno de intentar con la batería.
A los que nunca hicieron la prueba de tocar el riff furioso de The Cult en Love Removal Machine del Guitar Hero (o su hermano, el Rock Band), se están perdiendo algo grosso. Sepanlon!
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