Se acabó el 2009 y es momento de cerrar el año con la edición especial doble del Bilinkis Top 20 correspondiente a todo el año. Mañana sale el top 10 de bandas. Hoy, arrancamos con las 20 canciones más escuchadas por mí este año.
Igual que el año pasado, los invito a dejar su opinión en los comentarios: ¿cuál fue para ustedes la canción del año?
Como siempre, dado mi eclecticismo musical, el Top 20 tiene un poco de todo. En particular, los primeros diez puestos incluyen lo que más me gustó del rock de este año, con temas de Green Day, Rise Against, Linkin Park y Seether, junto a las dos canciones más alegres del año, una de las cuales se quedó (sorprendentemente para mí mismo!) con el puesto número 1. Pero la realidad es que, si bien tal vez esa no sea la canción que más me gustó, cuando recuerde 2009 va a ser la que venga a mi memoria…
Ahora sí, basta de introducciones! Acá va el ranking de las canciones más escuchadas en 2009.
No quiero alarmarlos en medio de la temporada alta de brindis pero las investigaciones muestran que el consumo de alcohol deteriora las neuronas. Así que para que esta noche puedan despedir el año bebiendo sin culpa, qué mejor que hacer un poco de “gimnasia neuronal” con las que nos quedan sanas!
De paso aprovecho para desearles un muy feliz 2010 y les dejo este enigma para que resuelvan solos, amenicen la mesa de la cena de fin de año o impresionen a alguna chica/chico nerd si después del brindis salen de “rotation”…
El de este mes se llama “La edad de las hijas”. Es del estilo de los problemas en los que “parece que falta información”, que, como alguna vez dije, son los que más me gustan. Si quieren ver los acertijos anteriores pueden verlos acá o mirar la lista al final del post.
El enunciado es como sigue:
Siguiendo con la serie de posts invitados a los más discutidores, regresa a Riesgo y Recompensa Gabriel Castro Aguilera.
Cuando yo empecé a escribir este blog tenía la expectativa de que otras personas se sumen a esta búsqueda de “salir de la zona de confort”. Pero no imaginaba inspirar experiencias como la que Gabriel vivió en su empresa en Uruguay. ¡Estoy muy impresionado! Me pregunto si otras empresas se animarán a seguir el ejemplo de Gabriel, buscando sacarse a sí mismas de su zona de confort.
Dejo que sea él quien les cuente la experiencia.
————————————————————————
En mi compañia somos fanáticos del management innovador. Y también estamos convencidos de lo perniciosa que la “zona de confort” puede llegar a ser para las organizaciones humanas. Fue impulsados por estas motivaciones que, junto a indios, mandos medios y socios de nuestra pequeña startup, decidimos que cambiaríamos nuestras cabezas. Para ello, diseñamos unas dinámicas experimentales in-company basadas en “el método” y en el contenido de Riesgo y Recompensa.
La meta era ambiciosa: revolucionar nuestra empresa, que pese a haber existido apenas unos pocos meses se veía ya amenazada por la abulia y la desidia propia de los confortables crónicos.
Yo soy escéptico, así que no quería que la gente termine perdiendo el tiempo con otra sanata rompeparadigmas. Pero cómo me equivoqué… realmente me dió vuelta la cabeza, me llevó más allá de mi “zona de comfort”, a un estado donde el riesgo y el cambio se volvieron íntimos productivos.
Nunca fui muy fanático de la Navidad…
En parte tal vez sea porque me resulta raro, no siendo católico ni creyente, verme envuelto en el festejo generalizado de una festividad religiosa. Por esta razón, durante muchos años armé el arbolito “con culpa”… Pero con los años fui amalgamando familiarmente una especie de festejo laico de Navidad mezclado con Januca, en el que hacemos arbolito, prendemos velas en el candelabro e intercambiamos balances del año que concluye y deseos para el que comienza.
Hace poco, además, encontré cierto consuelo en en este libro de la creadora del bus ateo, con 42 ensayos que muestran que los ateos también podemos festejar Navidad! En ese libro hasta escribió al respecto mi admirado Richard Dawkins!
En parte también será que no me gusta mucho la navidad porque encuentro algo decididamente extraño que la celebración del nacimiento de Jesús por parte de los cristianos se haya mezclado con el culto consumista a Santa Claus. Está claro que la Biblia nada dice de renos voladores, pinos con lucecitas ni señores barbudos vestidos con los colores de Coca Cola (mucha gente sostiene que ese es el origen del color de su ropa) repartiendo regalos superfluos a diestra y siniestra. Esto se siente especialmente en el hemisferio sur, donde el atuendo mismo de Santa, diseñado para el Ártico pero usado en los 35 grados de calor de Buenos Aires, es el mejor recordatorio de lo ajeno que nos es ese ritual.
Es este el segundo punto el que quiero discutir acá: la exacerbación del consumo superfluo en que la Navidad se ha ido convirtiendo. Yo, al igual que muchos otros, siento que a esta altura hay algo profundamente contradictorio entre el mensaje de Cristo y la manera en que se celebra su nacimiento.
La semana pasada dediqué un día entero a pasarlo en “el paraíso”: gracias a la ayuda de Luciano Tourn pude recorrer casi todas las áreas del legendario Media Lab de MIT, guiados por el profesor Joost Bonsen.
¡La experiencia fue absolutamente increíble, tan así que no sé bien cómo compartirla en palabras en el blog!
Pero mientras busco la manera, quiero contarles otra cosa: la historia de una persona extraordinaria que conocí hace unos años y me resultó profundamente inspiradora.
Recorriendo el Media Lab, uno de los laboratorios que vimos es el de Biomechatronics del profesor Hugh Herr, que se especializa en el desarrollo de una nueva generación de prótesis bio-híbridas “inteligentes”, capaces de mejorar la vida de personas amputadas y discapacitadas. Su trabajo también es un primer paso en la dirección de las ideas de Ray Kurzweil de avanzar en la unión de seres biológicos y máquinas, dado que sus prótesis pueden incluso darle a alguien sano más de lo que le brindan sus extremidades “naturales”. En 1982, escalando una montaña, Hugh fue sorprendido por una tormenta, estuvo tres días hasta ser rescatado y perdió sus dos piernas de la rodilla para abajo a causa de congelamiento.
Pero, aún cuando él es también una persona extraordinaria, no es sólo de Hugh que quiero hablarles hoy.
Hace unos días, conté en un post sobre el 20 aniversario del fin de mi secundaria y compartí el de Juan Taratuto, el primero de los discursos que se dijeron ese día.
Acá va el segundo, escrito por Juan Pablo Varsky, un periodista al que admiro mucho. El discurso es breve. Tiene algunas referencias muy “del Colegio” pero igual creo que vale la pena compartirlo. Espero que les guste!
El fin de semana pasado estuve en Traweln, un evento organizado por Wences Casares y Tiburcio de la Cárcova en Santiago de Chile. La sede fue el Palacio de las Majadas, un castillo increíble ubicado al sur de Santiago que Wences compró hace unos años. Pueden ver muy buenas fotos del evento y el castillo acá.
En la línea del Menorca Tech Talk de Martín Varsavsky, Traweln reunió a muchos de los emprendedores e inversores más destacados de la región. Pero además de la oportunidad de hacer contactos y amistades, Wences trajo de USA a Chris Anderson, editor jefe de la legendaria revista Wired, y Sarah Lacy, periodista de Silicon Valley, columnista de TechCrunch y blogger.
Como yo me demoré un poco en escribir, varias de las cosas sobre las que quería escribir ya fueron bien cubiertas por otros. Así que si ya leyeron sobre el evento les puede resultar un poco reiterativo. De todos modos, voy a agregar algunas visiones personales y referenciar a otros posts cuando ya otros hayan escrito lo que hubiera querido decir yo.
A los 39:
A mí, como tal vez hayan notado el año pasado, la idea de cumplir años no me termina de gustar. Y esta vez, empezando a vivir mi año número 40, poniéndole el broche final a mis treintas, se siente un poquito más. ¡La cuenta regresiva hacia los 40 oficialmente ha comenzado!
Hace dos semanas atrás, tuve la reunión por cumplir 20 años de haber terminado la secundaria en mi querido Colegio Nacional de Buenos Aires. Para celebrarlo hicimos un acto en el Aula Magna del Colegio y después una fiesta.
A mí me tocó ser presentador del acto, y estar 20 años después parado sobre el estrado de ese Aula Magna imponente me llenó de humildad, emoción y orgullo.
Para el acto le pedimos a dos de nuestros compañeros más destacados que prepararan un discurso. Por el turno mañana, Juan Pablo Varsky, a mi criterio el mejor periodista deportivo de la Argentina y ahora dedicado al periodismo general. Por el turno de la tarde, Juan Esteban Taratuto, cineasta, director de varias películas, entre ellas “Un novio para mi mujer”.
Los discursos de ambos fueron extraordinarios. Tan especiales que me parece que vale la pena compartirlos, porque su mensaje trasciende el hito de nuestros 20 años y es relevante para todos los que quieran leerlo.
Empiezo con el de Juan Taratuto, que, como el discurso de Steve Jobs que mencioné en “Un recordatorio sobre la única certeza en la vida”, es de esos que impactan, conmueven y dan ganas de releerlos cada seis meses por el resto de nuestras vidas.
Siguiendo con esta serie de posts sobre la creatividad, en esta ocasión quiero hablar sobre un tercer mito: la difundida creencia respecto de que existe una predisposición innata que determina nuestra posibilidad de crear.
Por un lado, hay muchas personas que piensan de sí mismas: -”Yo no soy creativo” o “Yo no nací creativo”.
En el extremo opuesto, está la idea de quede cualquiera puede, mediante la simple aplicación de algunas técnicas, aprender creatividad como aprende quien costura o ikebana, desmintiendo todo aspecto innato de la capacidad creadora. Esta visión es también muy difundida y uno de sus principales exponentes es Edward De Bono.
The blog owner requires users to be logged in to be able to vote for this post.
Alternatively, if you do not have an account yet you can create one here.
Powered by Vote It Up