Después de dejar las neuronas en remojo durante enero y febrero por el verano, vuelven los acertijos para ir despabilando las neuronas en el comienzo del año laboral.
Esta vez, con un enigma de enunciado sencillo pero cuya respuesta contraría la intuición. Se trata de un problema muy famoso, conocido normalmente como “el problema de Monty Hall“, que era el conductor del famoso programa de entretenimientos americano “Let’s make a deal”.
Este problema, a su vez, es derivado de un acertijo llamado “Los tres prisioneros”, creado por el gran matemático Martin Gardner en 1959 y está incluido en muchos libros, incluyendo el tomo uno de “Matemática, ¿Estás ahí?” de Adrián Paenza.
No quiero alarmarlos en medio de la temporada alta de brindis pero las investigaciones muestran que el consumo de alcohol deteriora las neuronas. Así que para que esta noche puedan despedir el año bebiendo sin culpa, qué mejor que hacer un poco de “gimnasia neuronal” con las que nos quedan sanas!
De paso aprovecho para desearles un muy feliz 2010 y les dejo este enigma para que resuelvan solos, amenicen la mesa de la cena de fin de año o impresionen a alguna chica/chico nerd si después del brindis salen de “rotation”…
El de este mes se llama “La edad de las hijas”. Es del estilo de los problemas en los que “parece que falta información”, que, como alguna vez dije, son los que más me gustan. Si quieren ver los acertijos anteriores pueden verlos acá o mirar la lista al final del post.
El enunciado es como sigue:
Hoy quiero compartir con ustedes otro acertijo de Adrián Paenza, llamado “Las mujeres y el puente”, como para seguir haciendo gimnasia cerebral juntos.
Forma parte del libro “Matemática, ¿estás ahí? Episodio 3,14″ que, como siempre, Adrián generosamente regala a quien quiera leerlo.
El problema de hoy yo no lo resolví. No es que sea más difícil que los anteriores. Pero los acertijos son así, a veces salen enseguida, a veces tardan y otras perdés la paciencia y cuando leés la solución te querés morir de no haber intentado un poquito más.
Pero antes de pasar al enigma, les cuento que el ganador del concurso sobre los Ig Nobels decidí definirlo por votación. Hay cuatro finalistas.
Los invito a votar para definir quién gana, en este link.
Siguiendo con esta idea de mantener nuestras cabezas en buena forma física, vuelvo con un nuevo acertijo. Este me lo mandó Nico Stier, un amigo que es un genio, matemático del MIT y profesor en la Universidad de Columbia en NY.
Él vio el acertijo de los apretones de manos y se acordó de éste y me lo mandó por mail para que lo resuelva. Me tuvo un buen rato “arando en el barro” hasta que de repente apareció la solución. Espero que les guste.
Antes de que sigan leyendo quiero aclararles que el contenido del acertijo NO ES ADECUADO PARA MENORES DE 18 AÑOS O PERSONAS IMPRESIONABLES.
Si las cosas con fuerte contenido sexual les desagradan, no sigan leyendo y cliqueen acá.
En este segundo post sobre acertijos matemáticos, les voy a contar uno que, literalmente, me hizo perder el sueño.
No está en los libros de Adrián Paenza. A mí me lo contó una persona en una reunión en Nueva York, el día que nos habíamos reunido para ver la pelea en que Tyson le mordió la oreja a Holyfield…
Me dormí pensando la respuesta sin haberlo podido resolver y me desperté en medio de la noche con la intuición de como encontrar la solución. Pensé: “Ahora sigo durmiendo y a la mañana termino de resolverlo”. ¡Qué ingenuo fui! Di vueltas en la cama por más de media hora sin poder sacarme el problema de la cabeza. Hasta que no me levanté y lo terminé no pude volver a dormir.
El enunciado es muy simple, e igual que pasaba con el problema anterior, les va a parecer que faltan datos. Pero no es así. Tienen toda la info que necesitan para resolverlo. El problema está muy bueno así que les recomiendo que hagan “gimnasia” y lo resuelvan, no busquen la solución googleando.
A mí me gustan mucho los enigmas matemáticos. Me estimula mucho resolverlos, casi como una gimnasia cerebral.
Entre todos los acertijos, los que más me gustan son aquellos cuyo planteo inicialmente nos deja totalmente desconcertados, pensando que no es posible resolverlos con la información disponible.
A partir de ahora, periódicamente voy a compartir algunos de los enigmas más interesantes que fui encontrando para que los que quieran hagan “gimnasia mental” también.
¡Les pido que en los comentarios NO pongan la solución! Es válido comentar sobre qué les produjo el problema, si les gustó o no, si les gustan los acertijos en general, lo que quieran, pero no contar la solución. La idea no es que esto sea un “concurso” sino un placer individual.
Yo voy a poner la solución como comentario una semana después como para que realmente los que no lo conozcan puedan tratar de resolverlo. Obviamente cualquiera puede hacer trampa y googlearlo… pero sólo se estarían engañando a sí mismos y perdiéndose una chance de hacer algo interesante. Pido que no lo pongan en comentarios porque, hasta para el mejor intencionado si la respuesta está muy a mano la tentación es demasiado grande.
Para esta primera ocasión elegí un problema genial que presentó Adrián Paenza en su “Matemática… ¿estás ahí? Episodio 3,14″, que Paenza generosamente regala a quien quiera leerlo!
Les recomiendo que no se lo pierdan y lo piensen… Acá va:
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