El disconfort a la vuelta de la esquina

Guardia

Hace ya tiempo, en mi día mensual con ONGs, pasé el día con Alberto Vázquez, un emprendedor social de Ashoka, que es fundador y presidente de una Asociación Civil llamada SAHDES. Ese día, más allá de aprender sobre salud y atención primaria, viví una de las experiencias más intensas de mi vida, descubriendo que el límite de la “zona de confort” está mucho más cerca de lo que creemos, a veces a la vuelta de la esquina.

Charla para emprendedores sociales en la UdeSA

A fines de la semana pasada dí una charla para emprendedores sociales del Programa Avancemos de Ashoka, organizada por el Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés. Además de lo lindo que fue para mí volver a la UdeSA después de tantos años, me llenó de entusiasmo ver las pilas de estos chicos para emprender proyectos sociales.

El Trebol

Uruguay, enero de 1980

Ella tenía 17 años. Él 19.

En medio del verano decidieron tomarse un recreo de sus trabajos como secretaria y empleado bancario para acampar con amigos unos días cerca del Cerro del Toro en Piriápolis. El tiempo acompañaba para un buen descanso playero.

El 7 de Enero decidieron subirse a la moto de él (una Gilera 150) para viajar al Chuy, un pueblo en la frontera con Brasil, para hacer unas compras, abastecer el campamento y de paso pasear un poco solos. Era un día de muchísimo calor, ambos llevaban ropa de deporte, short, zapatillas.

Después de completar el paseo, emprendieron el regreso. Agobiados por el calor, se detuvieron en un bar de la ruta a tomar algo y tuvieron una pequeña discusión porque ella, acalorada y con cabello hasta la cintura, no quería ponerse el casco. El, muy decidido, le dijo: “Si no te pones el casco, te dejo acá”, y con esa firmeza en su decisión definió el destino de su vida.

Un par de horas después, a eso de las 18, el sol todavía brillaba bien alto. Al llegar al cruce llamado El Trébol de Piriapolis, donde se cruzan las rutas interbalnearias que unen Montevideo con Punta del Este y Piriápolis con Pan de Azúcar, de repente vieron un ómnibus que avanzaba descontrolado hacia ellos. Intentaron detenerse pero la colisión parecía inevitable. Y entonces ocurrió el milagro.

Chau Pareto: Nace la regla del 20/60/20

Muchos de los que hayan estudiado Economía, alguna ciencia exacta o social habrán oído hablar de la “Regla de Pareto” o “Regla del 80/20″. La regla surgió cuando un economista italiano del siglo XIX llamado Vilfredo Pareto, analizando la distribución del ingreso en Italia, observó que el 80% estaba en manos de apenas el 20% más rico de la población.

A partir de ese hallazgo, se generalizó como Regla de Pareto a toda situación donde el 80% de los efectos está explicado por el 20% de las causas, y es con este significado que se la usa en los campos más variados.

Esta introducción apunta a poner en contexto que una semana atrás fui a uno de los desayunos de la Red de Apoyo a Ashoka. Allí, escuchamos hablar a un emprendedor social impresionante llamado Alberto Croce, de la Fundación SES.

Podría hablar mucho sobre Alberto y su trabajo pero en este post quiero poner el foco en un aspecto puntual de la charla que dio. El planteó que cuando se intenta promover un cambio social con un grupo de personas, 20% se muestran muy favorables y se entusiasma fácilmente. Otro 20% se muestra totalmente resistente, no importa cuánto sea el esfuerzo que hagamos por sumarlos. El secreto, dice él, está en el 60% del medio, que no se suma con facilidad pero es suceptible de hacerlo con el estímulo y el esfuerzo adecuado.

¿Cuál es la trampa? Que tentados por la facilidad del 20% inicial, tendemos a concentrar nuestros esfuerzos allí y no donde realmente podríamos hacer una diferencia.