La Agenda Pública del Bicentenario: entrevista sobre el rol del Estado y los empresarios en la construcción de la Argentina futura

Bicentenario

Cuentan quienes lo vivieron que en 1910 los festejos del Centenario de la Argentina fueron impresionantes. En aquel momento, una Argentina que se sentía potencia mundial inauguró grandes íconos como el Teatro Colón, el Congreso de la Nación y muchos monumentos. Se organizaron numerosas exposiciones para mostrar la opulencia de ese país pujante y en crecimiento. Quizá el aspecto más sombrío de los festejos es que ocurrieron en un clima de muy elevada conflictividad social, por la inequitativa distribución de la prosperidad generada.

Hace algunos años se venía viviendo con expectativa el festejo del Bicentenario. Esta vez, ya no como oportunidad de mostrar al mundo nuestra grandeza, sino mas bien como un ejercicio introspectivo para entender el por qué de nuestra involución de las últimas décadas. Enmarcados en un contexto ya sin la euforia del progreso pero con la misma conflictividad e inequidad social, para mí esta era una gran oportunidad para empezar a plantearnos hacia dónde queremos ir como nación en nuestro tercer siglo de existencia.

A escasos 30 días del 25 de mayo de 2010, cuesta creer cuán desapercibido viene pasando este hito. El Pabellón del Bicentenario, uno de los pocos emblemas de esta celebración y producto de un largo concurso arquitectónico, fue, sin pena ni gloria, desmantelado hace un par de semanas, dos meses antes de lo previsto y 45 días antes del día de festejo.

Por eso, me resultó muy interesante lo que propuso hacer la fundación CIPPEC. En su cena anual, que tuvo lugar hace 10 días, presentó la Agenda pública del Bicentenario. Un pequeño libro para el que entrevistó a varios de los más importantes políticos del país, incluyendo entre otros a Binner, Das Neves,  De Narváez, Duhalde, Macri, Sanz, Sabbatella y Stolbizer. A pensadores y académicos  como Lucas Llach, Martín Bohmer, Manuel Garrido y Rodolfo Terragno. Y a algunos emprendedores y empresarios como Marcos Galperín, Gustavo Grobocopatel y Gustavo Lopetegui.

Para esa sección me entrevistaron también a mí. Y aunque no me terminaron de convencer del todo mis respuestas, ya que mi visión es esencialmente coyuntural, me pareció que podía ser interesante compartirla acá, tanto para difundir el trabajo de CIPPEC como para aportar mi granito de arena a que este Bicentenario sea la oportunidad de empezar a preguntarnos cuál es nuestro proyecto colectivo como Nación.

Espero que les resulte interesante.

El legado de Alfonsín

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Recuerdo exactamente cada detalle de la mañana del 10 de Diciembre de 1983. Yo había cumplido 13 años el día anterior y el plan con mi familia era salir a la calle a celebrar la asunción de Raúl Alfonsín. Una varicela aparecida esa misma mañana se interpuso en los planes, pero al menos pude seguir por televisión, con ojos algo incrédulos, el ver por primera vez en mi vida a un presidente argentino con cara de buen tipo

Pero sin duda cuando pienso en Raúl Alfonsín hay dos recuerdos más fuertes que el de ese día. Por un lado, la emoción que sentí cuando un año después de que asumiera como Presidente se presentó el informe Nunca Más. Por otro, el día de mi cumpleaños de 1985 cuando “me regaló” el orgullo enorme que fue el fallo del Juicio a las Juntas. Esos dos hechos, sin duda, definirán su lugar en la historia.