
La sensación de volar, aunque sea a baja altura, es única. Pero el verdadero desafío (y placer) es poder volar alto.
La mañana siguiente a mi primer despegue, fuimos directo a una montaña mucho más alta que la anterior. Ya no era tiempo de preparativos ni de despegues de prueba: había llegado el momento de volar.
The blog owner requires users to be logged in to be able to vote for this post.
Alternatively, if you do not have an account yet you can create one here.
Powered by Vote It Up