Siguiendo con esta serie de posts sobre las fases preparatorias de un emprendimiento, me meto ahora con el tema de conocer mejor el mercado para nuestra idea/proyecto.
Un error bastante habitual entre los emprendedores es estar demasiado convencidos de que ellos saben bien qué es lo que sus futuros clientes necesitan. En muchos casos eso no es así. Para sacarnos la duda, ¿qué mejor que hacer una investigación de mercado?
Tal vez estés pensando: “Pero yo no tengo dinero! ¿Cómo voy a contratar a alguien para hacer algo así?”.
Acá van nueve “tips” para con poco o nada de dinero hacer buenas investigaciones de mercado “caseritas”. Leer más…
Considerando que son muchos los que pidieron ver lo que había armado como ejemplo, en vez de mandárselo a cada uno lo voy a subir como un post (es demasiado largo para ser comentario).
Es medio embole de leer así que recomiendo que sólo lo vean aquellos que se morían de ganas de tener un ejemplo de lo que habla el post anterior. Hecha la aclaración me siento liberado de postear algo largo y difícil de seguir, sólo para el muy motivado que quiera saber más de esto. Si se aburren, no se quejen!
Y antes de putearme piensen en el laburo que me dio armar este “bodoque”…
Aclaro, no es una planilla armada. Es una explicación más detallada de cómo armar un modelo de un negocio en excel, usando el ejemplo de Officenet. La planilla que en su momento usamos para proyectar ON antes de lanzar la tengo pero sin explicarla resultaría bastante incomprensible, creo.
En el post sobre el robo de ideas empecé a discutir temas relacionados con las etapas más tempranas de un emprendimiento. Acá quiero tratar otro aspecto relacionado a este momento del proceso de emprender. El post puede resultar un poco largo y engorroso pero encierra un secreto que yo creo que es clave.
Imaginemos que se te acaba de ocurrir una potencial idea de negocio. ¿Qué es lo primero que deberías hacer? Lo primero que hago yo, tanto para evaluar una idea propia como una ajena, es echar mano a mi viejo y querido excel. La mayoría de las personas cree que en un proceso de emprendimiento el excel sirve para hacer las proyecciones financieras. La realidad es que para mí sirve para mucho más que eso.
Una preocupación muy común entre los que quieren emprender un proyecto es el temor a contar su idea a alguien y que esa persona se robe la idea (sea un potencial socio, inversor, proveedor, cliente, etc.) . Yo creo que cuando uno se “apropia de una idea”, es casi imposible robarla y por lo tanto el miedo, pese a ser tan común, es completamente infundado.
El fracaso tiene un lugar muy diferente en la cultura latina que en la anglosajona. En nuestros países latinos conlleva un estigma social y legal peor aún que las consecuencias del fracaso mismo.
Desde el punto de vista de la valoración social, en el mundo sajón importa más la naturaleza de tus intenciones y la intensidad de tu esfuerzo que el resultado mismo de tus actos. Allí se condena al malintencionado o al que no pone suficiente empeño, pero nadie opina que fracasar sea malo en sí mismo.
Yendo un paso más allá, en la búsqueda de capital de un emprendedor haber tenido un fracaso previo puede ser visto como muy positivo. Las condiciones para ello son: que no haya habido mala intención, se haya “dejado todo en la cancha” y se haya aprendido del proceso. Ejemplos de esta visión pueden encontrarse en medios como Business Week y Fast Company, en discursos de graduación de universidades o en numerosos blogs.
Así, mientras en un lugar fracasar es algo terrible y en el otro algo positivo, un estudio realizado recientemente muestra que no es una cosa ni la otra.
Mañana empiezo dieta. O mejor dicho, hace cuatro meses que mañana la empiezo.
Hay una ENORME diferencia entre empezar hoy y empezar mañana. Esa es una realidad que todos experimentamos en nuestra vida diaria con cosas como la dieta, pero también en otros planos de la vida. Y es un tema crucial para un emprendedor.
Las “pequeñas postergaciones” adoptan varias formas:
Leer más…
En el post anterior hablé sobre la estrategia muy común de empezar una negociación adoptando una posición extremadamente dura. En este quiero contarles una historia que muestra como, en ciertos contextos, la estrategia totalmente opuesta puede ser también muy efectiva.
¿Cuánto vale el objeto que ven arriba en la foto?
Les doy una pista. Es un eje de un carro de madera casi petrificada traído de Vietnam. ¿No tienen idea? Yo tampoco.
Dos años atrás, en medio de mis vacaciones, entré a un local que vendía objetos y muebles vietnamitas. Apenas entré vi un objeto idéntico al de la foto, con un cartelito que decía que costaba U$S 300. Me gustó mucho pero, no me pregunten por qué, pero me pareció caro y seguí mirando. Más al fondo del local encontré el de la foto, con un precio de U$S 130. ¿Y adivenen qué? Sí, adivinaron. La foto está sacada en mi casa. Lo compré de inmediato, feliz de haber hecho una gran compra.
¿Lo hubiera comprado de todos modos si el primer objeto idéntico no hubiera costado más del doble?
Este ejemplo real ilustra un principio muy interesante de la negociación.
En este mundo hiper competitivo del emprendimiento hay que tomar ventaja de cada pequeña fuente de mejora para nuestras habilidades. Yo hace mucho que investigo el tema y quiero contarles aquí una experiencia poco conocida en la Argentina para aumentar significativamente la capacidad emprenditiva.
La ONG Axialutia, de la que soy representante en Argentina, organiza retiros emprendedoriales en sus sedes de Estados Unidos (Popkin, Colorado) y Europa (Megg, Rusia). Allí, en grupos de 8 a 47 participantes, se trabajan diferentes habilidades durante 5 intensos días de trabajo con métodos bastante fuera de lo común:
- Desarrollo del olfato: El primer día se realiza una sesión de reconocimiento de fragancias, donde los emprendedores deben diferenciar los aromas de 40 sustancias diferentes, desde esencias florales de Chulius hasta mercaptan (la sustancia utilizada para dar olor al gas natural). El olfato es el menos estimulado de nuestros sentidos, pero a la vez es crucial a la hora de identificar oportunidades de negocio en etapas tempranas del proceso emprendedor.
- Comunicacion: Comenzando la noche del primer día, se trabajan las dificultades en la comunicación humana mediante un proyecto en dos etapas. Durante las primeras 12 horas, los participantes deben interactuar pero estando en todo momento en silencio, utilizando todas las otras formas de comunicación no verbal. Aquellos participantes que hablen quedan automáticamente eliminados y permanecen aislados hasta el fin de esa actividad. Transcurridas las 12 horas, en la segunda etapa, se explica el método Tonette de escritura críptica y se entrega a cada participante un dispositivo inalámbrico de tipo Blackberry pero sin vocales, que les permite utilizar modos de críptica comunicación textual tonettiana. Pd fllr.
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En los comentarios a mi post sobre Boca, Ramiro BM mencionó un comentario que yo dejé en un post de él sobre el optimismo, donde yo sostuve que “no es necesario ser optimista para ser emprendedor y que yo soy la prueba viviente de ello”. El tema me parece interesante, así que, en vez de responder el comentario, acá va un post sobre eso.
Yo creo que a la hora de emprender el optimismo en un arma de doble filo. Por un lado, la convicción de que las cosas van a salir bien es un motor que en muchas ocasiones nos permite seguir adelante con determinación aún en escenarios adversos. Hay muchos emprendedores que tienen “tracción a optimismo”. Es el combustible fundamental de sus motores.
Pero, por otra parte, el optimismo también puede ser una gran fuente de problemas de dos maneras similares pero diferentes.
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