
Para mi presentación en la Red Innova, armé una presentación llamada “Las tres mentiras” donde hablé de las tres principales razones que esgrimen las personas para no arriesgar (el ppt y un videíto se pueden ver en la Agenda). Si bien allí yo me referí específicamente a las “excusas” para no emprender, creo que el principio general que expuse permite aplicarse a la decisión de arriesgar en muchos otros contextos también.
Leer más…

Igual que pasó con el post de excel, lo que escribí inicialmente se hizo tan largo y pesado que terminé teniendo que armar un segundo post con lo que no daba meter en el primero para los que se hayan interesado mucho en el tema del “viaje exploratorio”. Para esos valientes, acá van algunos tips sobre la planificación y realización del viaje.

En este momento estoy leyendo un libro que dice que para dominar realmente a fondo un tema hay que dedicar 10.000 horas. Haciendo una analogía, para conocer un negocio al punto de que no te roben la idea, puedas modelarlo y convertirlo en proyecto, hace falta encontrar la respuesta a 100 preguntas. Este post trata sobre el mejor lugar para encontrar dichas respuestas. Leer más…

Considerando que son muchos los que pidieron ver lo que había armado como ejemplo, en vez de mandárselo a cada uno lo voy a subir como un post (es demasiado largo para ser comentario).
Es medio embole de leer así que recomiendo que sólo lo vean aquellos que se morían de ganas de tener un ejemplo de lo que habla el post anterior. Hecha la aclaración me siento liberado de postear algo largo y difícil de seguir, sólo para el muy motivado que quiera saber más de esto. Si se aburren, no se quejen!
Y antes de putearme piensen en el laburo que me dio armar este “bodoque”…
Aclaro, no es una planilla armada. Es una explicación más detallada de cómo armar un modelo de un negocio en excel, usando el ejemplo de Officenet. La planilla que en su momento usamos para proyectar ON antes de lanzar la tengo pero sin explicarla resultaría bastante incomprensible, creo.

En el post sobre el robo de ideas empecé a discutir temas relacionados con las etapas más tempranas de un emprendimiento. Acá quiero tratar otro aspecto relacionado a este momento del proceso de emprender. El post puede resultar un poco largo y engorroso pero encierra un secreto que yo creo que es clave.
Imaginemos que se te acaba de ocurrir una potencial idea de negocio. ¿Qué es lo primero que deberías hacer? Lo primero que hago yo, tanto para evaluar una idea propia como una ajena, es echar mano a mi viejo y querido excel. La mayoría de las personas cree que en un proceso de emprendimiento el excel sirve para hacer las proyecciones financieras. La realidad es que para mí sirve para mucho más que eso.
Leer más…

Una preocupación muy común entre los que quieren emprender un proyecto es el temor a contar su idea a alguien y que esa persona se robe la idea (sea un potencial socio, inversor, proveedor, cliente, etc.) . Yo creo que cuando uno se “apropia de una idea”, es casi imposible robarla y por lo tanto el miedo, pese a ser tan común, es completamente infundado.
Leer más…

El fracaso tiene un lugar muy diferente en la cultura latina que en la anglosajona. En nuestros países latinos conlleva un estigma social y legal peor aún que las consecuencias del fracaso mismo.
Desde el punto de vista de la valoración social, en el mundo sajón importa más la naturaleza de tus intenciones y la intensidad de tu esfuerzo que el resultado mismo de tus actos. Allí se condena al malintencionado o al que no pone suficiente empeño, pero nadie opina que fracasar sea malo en sí mismo.
Yendo un paso más allá, en la búsqueda de capital de un emprendedor haber tenido un fracaso previo puede ser visto como muy positivo. Las condiciones para ello son: que no haya habido mala intención, se haya “dejado todo en la cancha” y se haya aprendido del proceso. Ejemplos de esta visión pueden encontrarse en medios como Business Week y Fast Company, en discursos de graduación de universidades o en numerosos blogs.
Así, mientras en un lugar fracasar es algo terrible y en el otro algo positivo, un estudio realizado recientemente muestra que no es una cosa ni la otra.
Leer más…

En este juego de armar paralelismos entre aprender a volar y emprender un proyecto, el primer post cubrió la etapa de preparación. Ahora es el momento de enfocarnos en el startup. Y como Wes Harman, el autor de esta foto, nos recuerda, ningún startup es el primero ni el último en morir!
En concreto, pasadas dos horas de penar con el parapente y ser arrastrado por el viento, el profesor dijo que era momento de pasar a la siguiente fase: el primer despegue. Nos mudamos a un lugar cercano, donde se podía subir caminando por la ladera de una montaña a unos 30 metros de altura. Ingenuo, yo pregunté: “¿Vamos a volar en tandem, no?”. El profesor se rió. Con apenas dos horas de práctica era el momento de despegar y volar solo por primera vez.
Leer más…

Pocas cosas me sacaron tanto de mi zona de confort como cuando hace unos años viajé con un grupo de amigos a aprender a volar en parapente. Los viajes entre mis amigos se definen por votación y de más está decir que ese año perdí.
Así que viajé a Tafí del Valle en Tucumán bastante asustado, pero decidido a empezar el curso, que sabía que comienza en un lugar llano como el living de mi casa. Después suponía que lo próximo era volar en tandem con un profesor a mi espalda y a eso me animaba. Y cuando llegara el momento de volar solo veía que hacía.
La experiencia fue super interesante y lo que voy a hacer ahora es una serie de cuatro posts vinculando lo que viví al aprender a volar con las etapas de emprender y fundar una empresa.
Leer más…